Sensibilidad al Contraste: Función

Sensibilidad al Contraste

Además de la determinación de la AV también es importante conocer su Función de Sensibilidad al Contraste (CSF), parámetro que nos sirve para evaluar la calidad del sistema visual, ya que nos proporciona una información subjetiva de cómo los pacientes detectan las formas de un objeto.

Las bajas frecuencias del objeto están relacionadas con su forma, y las altas frecuencias con los detalles.

Para definir la sensibilidad al contrate utilizamos como objeto una red periódica formada por una serie de franjas claras y oscuras cuya luminancia varía de forma sinusoidal.

La frecuencia espacial de la red la expresamos en función del número de ciclos del frente de onda que existen por unidad de ángulo visual expresado en grados (ciclos/grado).

La Luminancia (L) de un objeto, se define para una superficie emisora como la intensidad emitida por unidad de superficie, considerando la dirección en la que se va a medir la luminancia, se expresa en cd/m2, siendo la candela (cd) una medida de flujo luminoso que el objeto emite o refleja en la dirección del observador o del instrumento de medida.

La definición de contraste fue propuesta originalmente por Michelson para la visibilidad de franjas de interferencia. Se expresa como la diferencia entre la luminancia de la zona brillante (L máx) y de la zona oscura de la red (L mín), por la suma de ambas:

L máx – L mín
C = ————————
L máx + L mín

El contraste mínimo que puede distinguir una persona representa el contraste umbral y su inverso se define como la sensibilidad al contraste.

La representación de la sensibilidad al contraste frente a la frecuencia espacial expresada en coordenadas logarítmicas es lo que constituye la CSF.

Función de Sensibilidad al Contraste:

La forma de la CSF se caracteriza por presentar un máximo en el rango de las frecuencias medias y valores inferiores para las frecuencias situadas a ambos lados del máximo.

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Si extrapolamos los puntos de la gráfica a la frecuencia espacial mas alta, la línea corta al eje de abcisas en una frecuencia, que se corresponde con la agudeza visual que se obtiene con un test clásico.

Ello permite medir al detalle de menor tamaño que el ojo es capaz de reconocer, lo que representa la frecuencia espacial a la cual se puede ver una red de contraste unidad.

Al variar las condiciones de medida puede desplazarse la Función de Sensibilidad al Contraste, alterando en ocasiones de modo significativo la forma típica de la función.

Sensibilidad al Contraste: Función

La CSF es un método útil para conocer la calidad del sistema visual permitiendo valorar el estado de la visión tanto central como periférica.

Distinguir el contorno de figuras y objetos es un aspecto importante de la visión y del reconocimiento de formas y a menudo depende de la capacidad para distinguir bordes luz-oscuridad de determinado contraste.

Además, la sensibilidad al contraste en medias y bajas frecuencias es importante en gran cantidad de tareas cotidianas como reconocimiento de caras, señales de tráfico, etc.

Esta capacidad del sistema visual debe ser tratada pues como una de las principales dentro de la visión de formas.

  • Hay un conjunto de parámetros que pueden variar la visión de contrastes de un observador:

1 – Orientación de la red.

Se presentan siempre al observador redes de orientación vertical, ya que la sensibilidad a test periódicos es mayor cuando la red está orientada horizontal o verticalmente que cuando está de forma oblicua.

Este efecto se conoce como efecto oblicuo. Es más pronunciado en el intervalo de altas frecuencias espaciales.

Puede parecerse, en principio, al astigmatismo óptico del ojo, ya que presenta consecuencias similares en aquellos casos de astigmatismo en que las líneas oblicuas están algo desenfocadas.

Sin embargo se ha comprobado que el efecto oblicuo se produce en ausencia de astigmatismo.

Aún suponiendo que en un ojo normal existe algo de astigmatismo como aberración residual, éste tampoco tendría influencia en el efecto oblicuo ya que se observará, también, cuando se evite la óptica del ojo formando franjas de interferencia directa sobre la retina.

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Por lo tanto, es muy probable que este efecto sea de origen neural.

2 – Edad del Observador.

La Función de Sensibilidad al Contraste disminuye con la edad en frecuencias medias y altas.

La CSF de un sujeto varia con la edad de modo que un observador adulto pierde sensibilidad a las frecuencias espaciales a medida que envejece.

Obviamente este hecho está ligado a la pérdida de otra capacidad visual como la facultad de acomodación y la transparencia del cristalino, sin contar otras deficiencias o enfermedades que el sujeto puede contraer.

A partir de cierta edad, alrededor de los 45 años, la determinación de la Función de Sensibilidad al Contraste de forma controlada y continuada a un sujeto sería un buen método para conocer el mantenimiento o la pérdida de su capacidad visual.

La disminución progresiva de la sensibilidad al contraste comienza alrededor de los 25 años, si bien el declive más marcado se produce a partir de los 40-50 años, siendo debido a la menor cantidad de luz que las lentes transmiten hasta la retina.

En esta situación se produce una visión borrosa de los bordes de las imágenes, con la consiguiente pérdida de contraste.

En la situación en la que no existen brillos, la facilidad con que puede percibirse el contorno de un estímulo va incrementándose hasta alcanzar un punto máximo alrededor de los 30 años.

Con brillos, la sensibilidad máxima al contraste se produce a los 20 años.

A los 20 años el diámetro medio de la pupila es de 3 mm y en la oscuridad es de 7 mm.

A la edad de 60 años estos valores son de 2.5 mm y 5.5 mm, por lo que físicamente entra menos luz en el ojo humano.

Para ver un objeto claramente, las personas de 40 años precisan el doble de luz que las de 20 años y a los 60 el triple que a los 20, siendo esto válido para muy diversos niveles y fondos de iluminación.

La función de sensibilidad al contraste (CSF) refleja la sensibilidad del sistema visual, o lo que es lo mismo, la capacidad de detección no sólo del detalle más pequeño sino de todos los demás cualquiera que sea el tamaño.

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3 – Patologías.

La medición de la CSF es un potente instrumento para conocer el estado de la función visual.

Uno de los hechos más importantes que pone de manifiesto es que el sistema visual no procesa por igual forma todas las frecuencias y que las diferentes frecuencias son transmitida por distintos canales.

Estos canales pueden, por distintas causas, alterarse, lo que provoca una perturbación en la Función de Sensibilidad al Contraste justo en la zona correspondiente a las frecuencias que procesa.

Esto sugiere que una alteración no uniforme en la CSF de un sujeto puede poner de manifiesto algún tipo de lesión en el sistema nervioso central.

Diferentes trabajos clínicos han demostrado la influencia que determinadas enfermedades visuales tienen sobre la CSF.

Este hecho hace de la CSF un medio eficaz para la detección y seguimiento de posibles enfermedades visuales, tales como:

  • Lesiones cerebrales,
  • Lesiones en la mácula: producen considerable pérdida de sensibilidad en bajas frecuencias como mínimas pérdidas de AV,
  • Esclerosis múltiple: CSF anómala cualitativamente desigual en comparación con la producida por errores de refracción,
  • Glaucoma: CSF anómala dependiendo del grado de la enfermedad,
  • Adenoma hipofisiario: disminuye frecuencias bajas. Cinco días tras la cirugía se recupera una CSF normal.

En conclusión, la CSF puede ayudar en el diagnóstico de diferentes afecciones visuales y tiene la gran ventaja de ser un método no invasor y de detección temprana.

Conclusiones de la sensibilidad al contraste:

puede emplearse para hacer refracción de igual forma que con los optotipos tradicionales, así como para la determinación de la agudeza visual.

Es también de especial utilidad para poner de manifiesto problemas de adaptación, en usuarios de lentes de contacto (potencia inadecuada, pérdida de calidad óptica, lo cual no implica pérdida de AV).

Se ha observado en usuarios de lentes de contacto que durante el periodo de adaptación la Función de Sensibilidad al Contraste disminuye y que luego recupera su valor normal.

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