Retina: Enfermedades comunes y raras

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La retina es un tejido altamente especializado con una estructura interna muy compleja integrada por múltiples tipos celulares interconectados.

La luz, después de atravesar la córnea y el interior del globo ocular, incide en los fotorreceptores de la retina (conos y bastones) desencadenando una serie de fenómenos químicos y eléctricos, que finalmente se traducen en impulsos nerviosos que son enviados hacia el cerebro a través del nervio óptico.

Enfermedades de la retina

Esta anatomía tan compleja puede verse alterada por procesos comunes (el desprendimiento de retina, enfermedades degenerativas relacionadas con la miopía magna o con la edad, los traumatismos y las lesiones vasculares asociadas a la hipertensión arterial o a la diabetes mellitus, por citar algunos ejemplos).

Cualquiera de estas situaciones es relativamente fácil de diagnosticar y se puede abordar con diferentes opciones de tratamiento que deben ser indicadas de forma apropiada en cada caso.

Sin lugar a dudas, en los últimos años, tanto la industria farmacéutica como la tecnológica y la nueva instrumentación quirúrgica han colaborado de forma muy notoria en el progreso del tratamiento y del pronóstico de estas enfermedades.

Retina: Enfermedades raras

Sin embargo, existen casos más desafortunados, pues se presentan con una incidencia mucho menor, su diagnóstico es más difícil, suelen requerir una atención médica altamente especializada –disponible únicamente en centros de referencia- y con frecuencia son situaciones intratables: son las enfermedades raras.

En este grupo tan complejo se incluyen las malformaciones congénitas de la retina (uni o bilaterales), enfermedades heredodegenerativas y distrofias –que afectan siempre a los dos ojos-, manifestaciones oculares de enfermedades generales -inflamaciones, trastornos del metabolismo, enfermedades neurológicas, mucopolisacaridosis, discrasias sanguíneas, enfermedades de la piel, patologías reumáticas-, tumores intraoculares y también las retinopatías que aparecen por toxicidad de fármacos administrados por vía general, como la cloroquina.

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Estas enfermedades son las menos comunes, pero también las más difíciles de diagnosticar y de encontrar un tratamiento factible.

Fotorreceptores nuevos descubiertos en la retina

Recientemente se han descubierto unos nuevos fotorreceptores en la retina, conocidos por ahora con el nombre de “células ganglionares intrínsecamente fotosensibles”.

No están situados en la capa de fotorreceptores propiamente dicha, sino que su localización está en la capa de células ganglionares, formando una maraña de filamentos cruzados.

Se piensa que estos nuevos fotorreceptores son responsables del ritmo circadiano, por el cual el cuerpo humano se ajusta a los cambios de luz, es decir, al día y a la noche.

Esto es gracias a la transformación de la energía luminosa en señales cerebrales que gobiernan esa adaptación, ese ritmo circadiano, y de ahí la regulación de los periodos de actividad y de descanso según la luz solar. También se piensa que debido a todo esto, somos capaces de sobreponernos al jet lag en los viajes con cambio horario.

Su existencia también podría explicar porqué algunas personas funcionalmente ciegas, donde sus conos y bastones no funcionan, son capaces de adaptarse a ese ritmo biológico condicionado por la luz del día y de la noche.

Todo esto hace que ahora nos tengamos que replantear cómo funciona la retina y cómo entiende el cerebro humano lo que está pasando en el mundo visible, ya que es una nueva forma de reacción del cerebro a dicho mundo.