Potenciales evocados visuales (PEV): qué son y para qué sirven
hace 4 semanas · Actualizado hace 2 semanas

Actualizado el 8 julio, 2026
Los potenciales evocados visuales (PEV) son una prueba que mide la actividad eléctrica que se genera en el cerebro cuando el ojo recibe un estímulo visual. Sirve para comprobar si la información viaja correctamente desde la retina hasta la corteza visual.
¿Qué son?
Mediante electrodos en el cuero cabelludo se registra la respuesta del cerebro ante estímulos (normalmente un patrón de cuadros que cambian). Es indolora y no invasiva.
Para qué sirven
- Valorar el nervio óptico y la vía visual (por ejemplo, en neuritis óptica o esclerosis múltiple).
- Estimar la visión en pacientes que no colaboran (bebés, discapacidad).
- Complementar la exploración neurológica ocular.
Cómo se hace
Te sientas frente a una pantalla mirando un punto mientras se registran las respuestas. Dura pocos minutos por ojo y no requiere preparación especial.
Cómo se realiza la prueba paso a paso
La prueba es sencilla e indolora. Se colocan unos electrodos de superficie en el cuero cabelludo (sobre la zona occipital, donde está la corteza visual) con un gel conductor. El paciente se sienta frente a una pantalla y mira a un punto central mientras aparece un estímulo repetido, normalmente un tablero de cuadros que se invierten o destellos de luz. El equipo registra la respuesta eléctrica del cerebro a cada estímulo y la promedia para obtener una onda característica.
Qué información aportan
El PEV mide sobre todo dos parámetros: la latencia (cuánto tarda la señal en llegar al cerebro) y la amplitud (la intensidad de la respuesta). Un retraso en la latencia sugiere un problema en la conducción del nervio óptico, como ocurre en la neuritis óptica, mientras que una amplitud reducida orienta hacia una pérdida de fibras. Comparar ambos ojos ayuda a localizar dónde está la alteración.
Cuándo se piden los potenciales evocados visuales
- Sospecha de neuritis óptica o de esclerosis múltiple, donde el PEV puede detectar lesiones incluso sin síntomas.
- Pérdida de visión sin causa aparente en la exploración del ojo.
- Valoración de la visión en bebés o personas que no colaboran, ya que no requiere respuesta verbal.
- Seguimiento de enfermedades del nervio óptico y de la vía visual.
Una prueba complementaria, no un diagnóstico
Los PEV no dan un diagnóstico por sí solos: aportan una pieza que se interpreta junto con el resto de la exploración neurológica ocular, el campo visual, el fondo de ojo y, si hace falta, pruebas de imagen. Su gran valor es objetivar el funcionamiento de la vía visual, algo que ninguna otra prueba mide igual.
Preguntas frecuentes
¿Los potenciales evocados visuales duelen?
No. Solo se colocan electrodos sobre la piel con un gel; no hay pinchazos ni corriente. Es una prueba completamente indolora.
¿Necesito preparación previa?
Prácticamente ninguna. Conviene llevar el pelo limpio y acudir con tu corrección habitual (gafas o lentillas) puesta, porque se valora la vía visual con la mejor visión posible.
PEV, ERG y otras pruebas electrofisiológicas
Los potenciales evocados visuales se complementan a veces con el electrorretinograma (ERG), que mide la respuesta de la propia retina en lugar de la vía hasta el cerebro. Mientras el PEV valora sobre todo el nervio óptico y la vía visual, el ERG ayuda a estudiar enfermedades de la retina. Según el problema, el especialista elige una prueba u otra, o ambas, para localizar con precisión dónde falla la visión.
Contenido informativo revisado por un óptico-optometrista colegiado.
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