Pliegues retinianos: Tipos
hace 11 meses · Actualizado hace 11 meses

Cuando hablamos de pliegues retinianos, nos referimos a esas arrugas o surcos que pueden formarse en la capa neurosensorial de la retina, y que nunca son un hallazgo benigno: son la señal de que algo está tirando, empujando o distorsionando la arquitectura habitual de las células que nos permiten ver.
Para entender por qué aparecen y qué consecuencias tienen, es útil imaginar la retina como una tela finísima, tensa y perfectamente adherida por toda su superficie al epitelio pigmentario subyacente. Si esa tela se recoge en un punto—por tracción, por cambio súbito de presión, o por un exceso de líquido bajo ella—surgen pliegues exactos, como las arrugas de una sábana cuando el colchón cede.
¿Por qué se forman?
Tracción vitreorretiniana
En muchos casos, los pliegues son producto de una membrana epirretiniana (o de tejido cicatricial) que se ha ido formando sobre la superficie interna de la retina. Esa membrana, compuesta de células gliales y miofibroblastos, se contrae lentamente y “recolecta” la retina, generando arrugas lineales, a menudo finas y radiales alrededor de la mácula. El paciente lo percibe como metamorfopsias: las líneas rectas se curvan, las caras se deforman, la página de un libro parece ondularse.Redistribución de líquido subretiniano
Cuando hay un desprendimiento de retina, el líquido que se acumula bajo el tejido neurosensorial puede no reabsorberse de manera homogénea. Tras la cirugía—sea fotocoagulación con láser, vitrectomía o inyectar un gas de burbuja—esa bolsa de líquido residual puede desplazarse y arrugar la retina. Los pliegues que resultan suelen ser más amplios y menos organizados que los por tracción, y se ven mejor tras la cirugía de reatachamiento, cuando la retina vuelve a su posición, pero con esas pequeñas “olas” que no desaparecen del todo.Cambio abrupto de la tensión retiniana
En intervenciones como la colocación de un implante de silicona pesada o la inyección de perfluorocarbonos, la retina puede adaptarse mal a un soporte temporal. Si se retira el soporte de golpe, la tensión cambia y la retina, como un globo que se desinfla, puede plegarse.Malformaciones congénitas
Existen formas raras de pliegues que aparecen en recién nacidos con retinopatía de la prematuridad grave o con malformaciones del vítreo. En estos casos, las fibras vítreas anómalas se insertan sobre la retina y tiran de ella desde muy temprano, dejando arrugas que a veces se observan junto a cicatrices o zonas de atrofia.
¿Cómo se detectan?
El oftalmólogo los ve en la lámpara de hendidura como líneas brillantes y paralelas que interrumpen la uniformidad del reflexo retiniano. Con el oftalmoscopio de fondo, esas arrugas se aprecian más claramente cerca de la fóvea o junto a la cabeza del nervio óptico, y pueden ser sutiles o muy marcadas. La OCT (tomografía de coherencia óptica) macular es la prueba reina: en un corte transversal se aprecia la onda de elevación, la separación entre capas y, si tiran hacia la cavidad vítrea, incluso las fibras de la membrana epirretiniana.
¿Qué síntomas produce?
Los pliegues retinianos cerca de la mácula causan metamorfopsias (objetos torcidos o ondulados) y a veces una leve disminución de la agudeza visual. Si están periféricos, quizá solo se detecten en un examen de rutina. En cuadros de desprendimiento crónico, contribuyen a la visión borrosa persistente tras la reatachación.
Tratamiento y pronóstico
Membrana epirretiniana leve: si los síntomas son tolerables y la agudeza visual sigue por encima de 0,5, se puede observar.
Vitrectomía y peeling macular: en pliegues sintomáticos, se realiza una vitrectomía pars plana, se inyecta colorante (azul de triamcitosol) para teñir la membrana, y se raspa con finas pinzas, liberando la tracción. Esto suele aplanar la retina y mejorar la visión y la distorsión.
Drenaje y recorte subretiniano: en pliegues post-desprendimiento, a veces es preciso reinyectar fluidos y reextraerlos bajo visión directa, para redistribuir el líquido y estirar la retina.
Técnicas de tamponamiento: uso de gases o siliconas para mantener la retina en posición y permitir que los pliegues se relajen gradualmente, aunque no garantiza la desaparición total.
El pronóstico depende del tiempo que lleven los pliegues: cuanto más crónicos, más fijos y con cambios estructurales en las células receptoras. Por eso, la decisión de operar suele tomarse cuando el paciente refiere distorsión persistente o baja visión que afecta su vida diaria. En manos expertas, el peeling macular corrige la mayoría de las arrugas, recuperando buena parte de la nitidez y alisando la textura retiniana.
En última instancia, los pliegues retinianos nos recuerdan que la retina no es un papel inextensible, sino un tejido vivo y delicado, que mantiene su forma solo si las fuerzas internas y externas están equilibradas. Cuando ese balance se rompe—por tracción, por líquido o por intervenciones quirúrgicas—aparecen esas arrugas que, aunque a veces imperceptibles, representan un tirón constante sobre nuestro sentido más preciado: la visión.
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