Optometría: Dudas y Criterios

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La Academia Americana de Optometría ha publicado en su página web: Recomendaciones de Práctica Profesional.

Estos criterios están orientados para la prescripción de correcciones refractivas para niños entre dos y tres años.

En la optometría recomiendan prescribir a los niños entre dos y tres años que tengan más de los siguientes errores refractivos:

– Hipermetropía sin estrabismo de 4,50 D.

– Hipermetropía de 1.50D con endotropia.

– Astigmatismo de 2.00D.

– Miopía de 3D.

Anisometropía: – Si es con Hipermetropía de 1,50D.

– Si es con miopía de 2.00D.

– Si es de astigmatismo de 2.00D.

Esto último significa que hay que graduar a los niños cuando son hipermétropes y la diferencia de graduación de los dos ojos es igual o mayor de 1,50D.

También cuando son miopes o astigmáticos con diferencia de 2.00D entre ambos ojos.

Estos criterios de optometría, los han diseñado para intentar no entorpecer el proceso de emetropización y mejorar la visión de los niños.

El proceso de emetropización dura hasta los cuatro años. Por eso hasta esa edad hay que tener muy claro la cantidad de error refractivo que tenemos que corregir para una futura buena visión.

Y tres cuestiones: ¿Vuestros criterios son parecidos? ¿Cuanto corregiríais antes de los 4 años? Y ¿Después?

¿Qué es la Optometría?

La optometría en  los últimos años, al igual que otras profesiones del ámbito sanitario, se está dirigiendo hacia una aplicación más formal de los resultados de la investigación científica de acuerdo con la denominada “práctica basada en las pruebas“.

La introducción de ése concepto en el ámbito de la medicina puede ser considerada como muy reciente; en concreto, diversos artículos consideran a un artículo publicado en 1992 en The Journal of the American Medical Association como el punto de partida de un “nuevo paradigma” en la práctica y la enseñanza de las profesiones sanitarias.

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¿La Optometría que és?.

Para definir qué es la optometría basada en las pruebas podemos tomar prestado la definición que en 1992 dieron los miembros del Evidence-based Medicine Working Group de lo que ellos consideraron como un nuevo paradigma en la práctica médica y que asumía los siguientes supuestos:

  • a) La experiencia clínica y la adquisición de los “instintos clínicos” (es especial de aquellos relacionados con el proceso del diagnóstico) son esenciales para llegar a ser un buen optometrista.
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Muchos aspectos de la práctica clínica no pueden, ni podrán, ser evaluados de forma adecuada; en estas situaciones, las enseñanzas que aporta la experiencia clínica son especialmente importantes. De la misma manera, los intentos para registrar observaciones de forma sistemática en un entorno reproducible y libre de sesgos aumentan en gran medida la seguridad del profesional al establecer el pronóstico de un paciente, al valorar las diferentes pruebas diagnósticas y al evaluar la eficacia de un determinado tratamiento.

En ausencia de observaciones sistemáticas, se debe ser cauteloso al interpretar la información proveniente de la experiencia clínica o de la intuición, ya que en ocasiones puede ser engañosa.

  • b) El estudio y la comprensión de los mecanismos básicos de las anomalías visuales constituyen una herramienta necesaria pero no suficiente para la práctica clínica.

Las razones para establecer el diagnóstico y el tratamiento que provienen de los principios patofisiológicos básicos pueden ser incorrectas, dando lugar a conclusiones incorrectas sobre el valor de las pruebas diagnósticas y los tratamientos empleados.

  • c) La compresión de ciertas reglas necesarias para obtener evidencias científicas es necesaria para interpretar correctamente las publicaciones disponibles sobre las causas de las anomalías, su pronóstico, la validez de las pruebas diagnósticas y las estrategias de tratamiento.

Es probable que en los próximos años apreciemos una clara tendencia en el ámbito de la optometría hacia la práctica basada en la evidencia; de hecho, en el congreso de la Asociación Americana de Optometría celebrado en 2006 y otro celebrado por los optometristas australianos el mismo año, se fijó como objetivo para el futuro la conveniencia de adaptar la optometría a éste nuevo paradigma científico.

Optometría: Procedimiento

Una vez conocidos los principios en los que se asienta la práctica basada en las pruebas podríamos preguntarnos por el método de trabajo que caracteriza a los optometristas que actúan de acuerdo a éste paradigma, para responder a esta pregunta podemos recurrir a un editorial publicado en Clinical Experimental Optometry en el que el autor sugiere que los profesionales deben ser animados a preguntarse constantemente por qué hacen lo que hacen y cuales son sus verdaderos conocimientos acerca de la ciencia que emplean en su práctica diaria. Para esto se recomienda seguir un proceso que consta de cinco pasos:

  1. Preguntarse cuestiones relacionadas con la clínica que puedan ser respondidas.
  2. Localizar las mejores pruebas científicas disponibles.
  3. Hacer una valoración crítica de dichas pruebas.
  4. Aplicar el conocimiento obtenido a nuestros pacientes.
  5. Evaluar la eficacia de nuestra práctica.
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Para aplicar correctamente éste proceso es necesario aprender a formular correctamente las preguntas relacionadas con la clínica, después, recurrir a las fuentes de información más adecuadas para encontrar estudios y/o revisiones sistemáticas que respondan a nuestra pregunta.

Tras esto, es necesario hacer una valoración crítica de la información obtenida para lo cual es necesario saber diferenciar entre pruebas orientadas a la enfermedad y pruebas orientadas al paciente; también se deben conocer las recomendaciones existentes para valorar la calidad de los artículos científicos y las recomendaciones clínicas obtenidas a partir de ellos.

Optometría: Ventajas y limitaciones

El nuevo tipo de práctica de optometría obliga a los profesionales a estar en continua formación, lo que debe permitir que los pacientes reciban siempre el diagnóstico más preciso y el mejor tratamiento posible. Además, puede permitir optimizar costes al eliminar prácticas ineficaces, aunque esto puede convertirse en un arma de doble filo ya que puede llevar a las empresas e instituciones que costean los servicios médicos a reducir gastos en asuntos en los que no sea posible actuar exclusivamente de acuerdo a las pruebas disponibles.

Actuar de acuerdo a las pruebas disponibles, cuando es posible, debe permitir eliminar las diferencias en los diagnósticos entre diferentes profesionales aumentando así la confianza que tienen los pacientes en las personas que vigilan su salud.

Basándose en esta cuestión, los críticos con la práctica basada en las pruebas consideran que ésta puede terminar convirtiendo la práctica de optometría en una medicina “de libro de cocina”.

La mayor exigencia por parte de los profesionales de una mayor calidad de los estudios y de las revisiones sistemáticas puede y debe traducirse en una mejor calidad de los estudios científicos, con el consiguiente beneficio para los pacientes.

También nos podemos encontrar con dificultades a la hora de extrapolar los resultados de estudios de gran calidad que en su esfuerzo por proporcionar una prueba definitiva requieren una rigidez formal que dificulta la extrapolación de sus resultados a la población clínica, como ocurre en algunos ensayos clínicos aleatorios.

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Por último; la exigencia de una mayor búsqueda de información de optometría puede suponer un problema de tiempo para los profesionales, aspecto que debe tenerse en cuenta al asignar recursos a los profesionales sanitarios.

La optometría en España:

La optometría en España comenzó en los años 50 y 60 cuando se impartieron las primeras enseñanzas no universitarias para conseguir un título llamado Diplomatura de óptico de Anteojería.

Por lo tanto podemos afirmar que la optometría se definió por el Decreto 1387/1961 como “la actividad de tallado de vidrios, montaje, adaptación y venta de los artículos ópticos destinados a la corrección o protección de la vista”.

Después pasó a ser titulación universitaria dentro de las Ciencias Experimentales, llamándose Diplomatura en Óptica y Optometría por el Real Decreto 1419/1990. Pasando a ser una carrera sanitaria dentro de las Ciencias de la Salud desde el año 2003.

Optometría en la actualidad

En el año 2009, comenzó a implantarse en todas las universidades españolas la titulación de Grado en Óptica y Optometría. Siguiendo la inercia europea para realizar unos estudios comunes gracias al tratado de Bolonia.

La Diplomatura de óptica ha pasado como casi todas las carreras, de tres a cuatro años académico, aumentando en un año los créditos para poder ejercer por todo el espacio europeo.

Además de que ahora, los nuevos titulados con su grado podrán realizar estudios de posgrado, como los Máster o los Doctorados para poder tener acceso a la docencia y a la investigación.

Optometría y su evolución

Todos los cambios que ha sufrido desde los años 50, corresponden al reflejo de la evolución tanto científica como social, que ha tenido esta profesión añadiendo las funciones propias y de otras actividades especializadas, que requieren estudios particularizados.

Con el fin de evitar que puedan plantearse problemas legales, deontológicos y sociales en el ejercicio de la profesión se han impuesto normativas que recogen las competencias del óptico-optometrista, en consonancia con su formación científica y con la realidad social existente.

La optometría esta destinada a convertirse en una parte imprescindible de la salud mundial.

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