Ojo seco: causas, síntomas y tratamientos eficaces

hace 2 meses · Actualizado hace 2 días

Ojo seco

Actualizado el 22 julio, 2026

El ojo seco (síndrome del ojo seco, SOS) es una de las patologías oculares más prevalentes: afecta al 10-20% de la población adulta en los países occidentales, con mayor incidencia en mujeres y en personas mayores de 50 años. En España se estima que más de 3 millones de personas padecen ojo seco clínicamente relevante. Se trata de una enfermedad multifactorial de la superficie ocular caracterizada por la pérdida de la homeostasis de la película lagrimal, que produce síntomas de incomodidad ocular, perturbación visual y daño potencial en la superficie ocular. Su impacto en la calidad de vida es significativo y a menudo subestimado.

Índice

Definición actualizada (TFOS DEWS II, 2017)

El Taller Internacional sobre el Ojo Seco (TFOS DEWS II, 2017) define el ojo seco como "una enfermedad multifactorial de la superficie ocular caracterizada por una pérdida de homeostasis de la película lagrimal y acompañada de síntomas oculares, en la que la inestabilidad lagrimal, la hiperosmolaridad, la inflamación y el daño de la superficie ocular y las anomalías neurosensoriales juegan papeles etiológicos".

Tipos de ojo seco

Ojo seco por déficit acuoso

Producción insuficiente de la capa acuosa de la lágrima por las glándulas lagrimales. Causas: síndrome de Sjögren (la forma más grave), daño a las glándulas lagrimales por radioterapia, inflamación crónica, la edad, la menopausia y algunos fármacos (diuréticos, antihistamínicos, antidepresivos, betabloqueantes, anticolinérgicos). Representa aproximadamente el 10-15% de los casos.

Ojo seco evaporativo

La causa más frecuente (70-80% de los casos). La película lagrimal se evapora demasiado rápido. La causa principal es la disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM): estas glándulas sebáceas del párpado producen la capa lipídica de la lágrima que frena la evaporación. Otras causas: blefaritis, exposición prolongada a pantallas (reducción de la frecuencia de parpadeo), ambiente seco o con aire acondicionado, uso de lentes de contacto.

Ojo seco mixto

Combinación de déficit acuoso y evaporación excesiva. Es la forma más frecuente en la práctica clínica diaria y explica por qué el tratamiento suele necesitar actuar en varios frentes a la vez.

Síntomas del ojo seco

  • Sensación de arenilla, cuerpo extraño o ardor
  • Picor ocular
  • Visión borrosa fluctuante que mejora al parpadear
  • Fotofobia (sensibilidad a la luz)
  • Ojo rojo
  • Lagrimeo paradójico (el ojo seco produce un lagrimeo reflejo de mala calidad)
  • Fatiga visual, especialmente en tareas con pantallas
  • Molestias al llevar lentes de contacto
  • Molestia con el viento, el aire acondicionado o los ambientes muy secos

Diagnóstico

  • BUT (tiempo de rotura lagrimal): Tiempo que tarda la película lagrimal en romperse tras un parpadeo. <5 segundos es diagnóstico.
  • Test de Schirmer: Mide la producción acuosa de la lágrima. <5 mm/5 minutos indica déficit acuoso severo.
  • Tinción de la superficie ocular: Verde de lisamina o fluoresceína para visualizar el daño epitelial conjuntival y corneal.
  • Osmolaridad lagrimal: >308 mOsm/L en un ojo o diferencia >8 mOsm/L entre ojos es diagnóstico.
  • Meibografía: Imagen infrarroja de las glándulas de Meibomio para evaluar su estructura.

Tratamiento del ojo seco

Lágrimas artificiales

El pilar del tratamiento. Las formulaciones actuales incluyen: hialuronato sódico (retención de agua y efecto viscoelástico), carboximetilcelulosa (CMC), hidroxipropilmetilcelulosa (HPMC), trehalosa, polietilenglicol y combinaciones. Las formulaciones sin conservantes (monodosis o con conservantes que se degradan al contacto con la luz) son preferibles en uso frecuente (más de 4 veces al día) o en pacientes sensibles.

Tratamiento de la disfunción de glándulas de Meibomio

  • Calor húmedo: Compresas calientes 5-10 minutos, seguidas de masaje palpebral. Mejora la calidad del aceite meibomiano.
  • Higiene palpebral: Limpieza de los bordes palpebrales con productos específicos (toallitas, geles) y blefaroexfoliación.
  • LipiFlow: Dispositivo que aplica calor y presión a los párpados para vaciar las glándulas de Meibomio obstruidas. Resultados de 6-12 meses.
  • Luz pulsada intensa (IPL): Reduce la inflamación de las glándulas de Meibomio y mejora la calidad del aceite meibomiano. Varios estudios controlados avalan su eficacia.

Fármacos antiinflamatorios

La inflamación es un componente fundamental del ojo seco crónico. Ciclosporina A tópica (Ikervis®, Restasis®) y lifitegrast (Xiidra®) son los fármacos con mayor evidencia. Los corticoides tópicos (fluorometolona, loteprednol) se usan a corto plazo para las reagudizaciones.

Tapones punctales

Pequeños dispositivos que ocluyen el punto lagrimal para que la lágrima permanezca más tiempo sobre la superficie ocular. Se emplean sobre todo en el ojo seco por déficit acuoso que no responde suficientemente a las lágrimas artificiales. Los hay reabsorbibles (temporales, para probar la respuesta) y permanentes de silicona.

Colirio preparado a partir del propio suero sanguíneo del paciente, rico en factores de crecimiento, vitaminas y proteínas presentes de forma natural en la lágrima. Se reserva para casos graves o refractarios, especialmente en síndrome de Sjögren, queratitis neurotrófica y defectos epiteliales persistentes.

Preguntas frecuentes

¿El ojo seco se cura o solo se controla?

Depende de la causa. En ojo seco leve secundario a factores ambientales (trabajo con pantallas, uso de aire acondicionado), la mejora de los hábitos y el uso de lágrimas artificiales puede resolver el cuadro. En el ojo seco crónico con disfunción de glándulas de Meibomio o síndrome de Sjögren, el tratamiento es generalmente de mantenimiento: controla los síntomas y previene el daño de la superficie ocular, pero no cura la causa de base.

¿El ojo seco puede producir pérdida de visión?

El ojo seco leve y moderado generalmente no produce pérdida de visión permanente, aunque sí puede causar visión fluctuante que afecta a la calidad óptica. En casos severos no tratados, la sequedad extrema puede producir queratitis filamentosa, ulceración corneal y, en última instancia, cicatrización corneal que afecta a la visión de forma permanente.

¿Las lágrimas artificiales con conservantes son malas?

Los conservantes (especialmente el cloruro de benzalconio, BAK) pueden acumularse en la superficie ocular y aumentar la inflamación y el daño epitelial en usuarios frecuentes. Para uso ocasional (menos de 4 veces al día) los conservantes son generalmente bien tolerados. Para uso frecuente, las formulaciones sin conservantes son preferibles.

¿Las lentes de contacto empeoran el ojo seco?

Las lentes de contacto pueden agravar el ojo seco porque alteran la película lagrimal, reducen la sensibilidad corneal y aumentan la evaporación de la lágrima. No significa que no se puedan usar: las lentes de silicona-hidrogel de alta transmisibilidad al oxígeno, con buena hidratabilidad de superficie, son mejor toleradas. Las lentes esclerales, que apoyan en la esclerótica y mantienen un menisco de solución salina sobre la córnea, son una excelente opción en ojo seco moderado-severo con intolerancia a las lentes convencionales. En ojo seco grave, las lentes de contacto suelen estar contraindicadas.

¿Qué hace que el ojo seco empeore con las pantallas?

Durante el trabajo con pantallas, la frecuencia de parpadeo completo disminuye de ~15-20 veces/minuto en reposo a 5-8 veces/minuto. El parpadeo incompleto (solo se cierra el párpado a medias) no distribuye bien la lágrima ni vacía las glándulas de Meibomio. Además, la posición de la pantalla aumenta la apertura palpebral y la evaporación. Las pausas regulares (regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar 20 segundos a unos 6 metros), la pantalla ligeramente por debajo del nivel de los ojos y el parpadeo consciente ayudan a reducir este efecto.

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Revisado por

Pablo Muelas Díaz

Óptico-optometrista colegiado nº 19235 · Audiólogo

Soy Pablo Muelas Díaz, óptico-optometrista colegiado nº 19235 y audiólogo, director de Óptica y Audiología Pollentia, en Alcudia (Mallorca). Me formé como óptico-optometrista en la Universidad de Murcia y como audiólogo en la UCAM. Combino precisión clínica con un trato cercano para ofrecer una atención sanitaria de la máxima calidad en salud visual y auditiva. Los contenidos de este sitio están redactados y revisados desde esa experiencia profesional, con el objetivo de ofrecer información rigurosa y útil sobre los ojos, la visión y la audición.

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