Lupa para leer: Visión de cerca

lupa para leerNormalmente la lupa para leer de mesa o de mano son dispositivos monoculares que no permiten la visión binocular, salvo en el caso de grandes aperturas (que, como sabemos, llevan asociadas bajas potencias y pocos aumentos).

Para que se solapen los campos visuales y se produzca la visión binocular, además es preciso mantener la lente en la línea central entre los campos, lo que implica que a cada ojo llegan rayos oblicuos, más aberrantes.

Lupa para leer: Visión binocular

Podemos, sin embargo, conseguir visión binocular si montamos dos lentes, una frente a cada ojo, de un modo semejante a las habituales compensaciones de ametropías en las gafas. En general, mantener la binocularidad es conveniente, porque se mejoran la agudeza visual y el campo, aunque puede ser innecesario en el caso de problemas de visión binocular en el paciente.

Es evidente que el empleo de dispositivos binoculares exige un adecuado centrado de los elementos, en el que se tenga en cuenta que el objeto va a estar muy próximo a las lentes.

Es evidente que esta binocularidad sólo se mantiene para el objeto situad en el plano de trabajo previamente fijado, lo que excluye su uso para objetos fuera de ese plano, lo que impone restricciones de uso y supone una posible incomodidad (aunque existen versiones bifocales o sistemas para quitar y poner las ayudas).

Puede ser también un problema incorporar compensación para astigmatismos. El hecho de que la distancia al objeto sea muy cercana supone ciertas dificultades para iluminar el plano de trabajo (la luz se verá obstruida por la propia cabeza del paciente).

Muy interesante:
Estrabismo concomitante

Entre las ventajas de estos dispositivos está el hecho de que ambas manos quedan libres y de que el campo es máximo, porque la distancia entre las lentes y los ojos es la menor posible. Esta distancia, no obstante, puede hacerse algo mayor que en unas gafas normales, empleando algún soporte auxiliar como unas barras, para sujetar la montura.

Prescripción de la lupa para leer:

Para prescribir una ayuda de baja visión de este tipo no se precisa en principio de un equipo especial: se pueden emplear las cajas de pruebas y las monturas habituales, para luego solicitar a la casa comercial la lente correspondiente, si bien esto hará imposible que el paciente vea el resultado estético final de las gafas o que pueda probarlas de antemano para evaluar su conveniencia.

Para estos fines es preferible utilizar un dispositivo temporal para préstamo. Se pueden emplear monturas normales e incorporar la ayuda biselada, bien en toda la apertura o en parte de ésta.

También se puede utilizar formando parte de lentes bifocales con adiciones de hasta 12 D (3×). Cuando la adición se incorpora en un solo ojo el otro puede ser ocluido de diferentes formas. Los diseños empleados son similares a los de las lupa para leer de mesa o de mano, utilizándose superficies asféricas para potencias altas.

En algunos casos se diseñan lentes con prisma tallado, pensadas para uso binocular con una montura semejante a la de las gafas de prueba, que pueden ser útiles para prestar a un paciente antes de optar por una prescripción definitiva.

También, como ya hemos mencionado, se pueden añadir barras y otros elementos de sujeción a la montura para colocar la lupa para leer de baja visión y poder quitarlas y ponerlas con facilidad.

Muy interesante:
Halos de luz o anillos

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