Lágrimas artificiales: tipos, cuándo usarlas y cómo elegirlas

hace 4 semanas · Actualizado hace 2 semanas

Lágrimas artificiales: tipos, cuándo usarlas y cómo elegirlas

Actualizado el 7 julio, 2026

Las lágrimas artificiales son colirios lubricantes que reponen o estabilizan la película lagrimal para aliviar la sequedad y las molestias de la superficie ocular. Son el tratamiento de primera línea del ojo seco y un gran apoyo para quienes pasan muchas horas frente a pantallas o llevan lentes de contacto.

Índice

Tipos de lágrimas artificiales

  • Acuosas: las más básicas, para sequedad leve y puntual.
  • Con ácido hialurónico: retienen mejor el agua y duran más; muy usadas en ojo seco moderado.
  • Lipídicas: refuerzan la capa grasa de la lágrima; indicadas cuando hay disfunción de las glándulas de Meibomio.
  • En gel o pomada: mayor viscosidad y duración, ideales para la noche.

Con o sin conservantes

Las presentaciones sin conservantes (monodosis o frascos con válvula especial) son las recomendadas cuando se usan varias veces al día o de forma crónica, porque algunos conservantes (como el cloruro de benzalconio) pueden irritar la superficie ocular con el uso repetido.

Cómo elegirlas y aplicarlas

La elección depende del tipo y la intensidad del ojo seco. Para uso ocasional, una lágrima acuosa simple basta; para uso frecuente, mejor sin conservantes y con ácido hialurónico. Aplica una gota en el saco conjuntival, sin tocar el ojo con la punta del envase, y espera unos minutos entre distintos colirios.

Lágrimas artificiales y pantallas

El trabajo prolongado con ordenador o móvil reduce el parpadeo hasta la mitad, lo que reseca la superficie ocular y produce el llamado síndrome visual informático. Las lágrimas artificiales, junto con la regla 20-20-20 y parpadear conscientemente, alivian el escozor y la sensación de arenilla al final de la jornada. Una lágrima con ácido hialurónico aplicada de forma preventiva funciona mejor que esperar a que aparezca la molestia.

Lágrimas artificiales y lentes de contacto

Muchos usuarios de lentillas notan sequedad a media tarde. Existen lágrimas compatibles con lentes de contacto que se pueden instilar con las lentes puestas para rehidratarlas y mejorar el confort. Conviene elegirlas sin conservantes y comprobar en el envase que son aptas para usar sobre la lente.

Errores frecuentes al usar lágrimas artificiales

  • Usar colirios “que quitan el rojo” (vasoconstrictores) como si fueran lubricantes: no hidratan y, con el tiempo, empeoran la irritación.
  • Tocar el ojo o las pestañas con la punta del envase, lo que contamina el colirio.
  • Aprovechar un frasco multidosis abierto más allá de las semanas indicadas.
  • Esperar a tener mucha molestia en lugar de usarlas de forma pautada.

Cuándo las lágrimas no bastan

Si necesitas lubricar muchas veces al día o no notas mejoría, el ojo seco puede tener una causa que conviene tratar (disfunción de las glándulas de Meibomio, componente inflamatorio, fármacos, ambiente). En esos casos se combinan con higiene palpebral, calor, tratamiento de la inflamación o medidas ambientales. La lágrima alivia el síntoma; identificar la causa es lo que resuelve el problema.

¿Qué llevan las lágrimas artificiales?

Suelen combinar un principio lubricante (ácido hialurónico, carmelosa, hipromelosa o alcohol polivinílico) con agua y sales que imitan la lágrima natural; algunas añaden lípidos o trehalosa para proteger las células de la superficie. No todas son iguales: por eso, si una no te va bien, otra composición puede resultarte mucho más cómoda. Merece la pena probar hasta dar con la que mejor te alivia.

Preguntas frecuentes

¿Se puede abusar de las lágrimas artificiales?

Las que no llevan conservantes pueden usarse tantas veces como haga falta. El “abuso” problemático es el de los colirios vasoconstrictores, no el de las lágrimas lubricantes.

¿Sirven las lágrimas para la conjuntivitis?

Ayudan a aliviar y “aclarar” la superficie, pero no curan una infección: si hay secreción o dolor, hace falta un tratamiento específico.

Si necesitas lágrimas muy a menudo o no notas mejoría, conviene una valoración para identificar la causa del ojo seco y ajustar el tratamiento.

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Revisado por

Pablo Muelas Díaz

Óptico-optometrista colegiado nº 19235 · Audiólogo

Soy Pablo Muelas Díaz, óptico-optometrista colegiado nº 19235 y audiólogo, director de Óptica y Audiología Pollentia, en Alcudia (Mallorca). Me formé como óptico-optometrista en la Universidad de Murcia y como audiólogo en la UCAM. Combino precisión clínica con un trato cercano para ofrecer una atención sanitaria de la máxima calidad en salud visual y auditiva. Los contenidos de este sitio están redactados y revisados desde esa experiencia profesional, con el objetivo de ofrecer información rigurosa y útil sobre los ojos, la visión y la audición.

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