Visión óptima: Mejora la conducción

La conducción de vehículos es un acto complejo y peligroso en el que entran en juego múltiples factores. La visión óptima es el más importante y se debe lograr en cualquier situación.

Para conducir se requiere una visión óptima y de cantidad. La calidad viene determinada por un correcto equilibrio entre los distintos aspectos que integran la función visual (agudeza visual, profundidad, campo visual, adaptación a los cambios luminosos, visión de colores y movilidad ocular), y la cantidad, por la agudeza visual.

Si usa gafas graduadas, lleve siempre la graduación correcta, las lentes limpias y sin imperfecciones, y que incorporen adecuados filtros antirreflejantes, con el fin de evitar el deslumbramiento por los destellos de las luces de los faros y los reflejos secundarios.

Evite las situaciones que pueden producir descompensación visual. Si es consciente de las limitaciones visuales que tiene, siga estos consejos y adecue sus hábitos de conducción a su capacidad visual.

Las lentes antirreflejantes incrementan la agudeza visual en un diez por ciento, ya que permiten que la vista se concentre únicamente en su función de ver, y no en evitar los reflejos y resplandores, que son tan incómodos.

Así pues, el tratamiento antirreflejante se recomienda para la conducción ya que es idóneo en cualquier tipo de lente orgánica y además, en la actualidad han sacado unas lentes monofocales personalizadas que consiguen aumentar aún más el nivel de visión óptima.

Por lo que un error refractivo bien compensado, con unas buenas lentes, aumenta la comodidad, la visión y la seguridad frente al volante.

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