Infecciones Oculares Asociadas al Uso de Lentes de Contacto
hace 1 año · Actualizado hace 11 meses

Millones de personas usan lentes de contacto para ver mejor. Pero, si no se cuidan bien, pueden tener problemas graves. La córnea puede infectarse fácilmente gracias a los microorganismos que se esconden en las lentillas.
La queratitis es una infección común en usuarios de lentes. Puede causar úlceras que ponen en riesgo la visión. En 2010, hubo más de un millón de visitas médicas en EE.UU. por este problema. La Organización Mundial de la Salud dice que más de 100 millones de personas usan lentes de contacto. Entender y prevenir este problema es muy importante.
Figura 1: Un caso de queratitis bacteriana severa en un usuario de lentes de contacto, mostrando un infiltrado corneal blanco con hipopión (pus en la cámara anterior) debido a Pseudomonas aeruginosa. Estas infecciones corneales pueden progresar rápidamente y amenazar la visión si no se tratan a tiempo. La úlcera central densa se tiñe con fluoresceína (verde) bajo la lámpara de hendidura, indicando la extensión del defecto epitelial.
- Tipos de lentes de contacto implicados
- Tipos de infecciones más frecuentes
- Patógenos comunes en las infecciones por lentillas
- Factores de riesgo principales
- Signos y síntomas típicos
- Diagnóstico clínico y microbiológico
- Tratamientos según el tipo de patógeno
- Prevención y medidas de higiene
- Estadísticas de prevalencia y gravedad
- Posibles consecuencias de las infecciones
- Recomendaciones de entidades sanitarias (CDC, OMS y sociedades oftalmológicas)
Tipos de lentes de contacto implicados
Hay varios tipos de lentes de contacto. Todos pueden causar infecciones si no se cuidan bien. Los principales tipos son:
- Lentes blandas hidrogel o de hidrogel de silicona: Son las más comunes y cómodas. Pueden ser de uso diario reutilizable o de uso prolongado (extendido). La gran mayoría de infecciones ocurren en usuarios de lentes blandas. El uso nocturno incrementa significativamente el riesgo.
- Lentes blandas desechables de reemplazo frecuente: Incluyen las desechables diarias y las de reemplazo quincenal o mensual. Las desechables diarias reducen el riesgo de infección. En reportes de casos, solo ~3% de las infecciones involucraron lentes diarias desechables.
- Lentes rígidas gas permeables (RGP): Lentes duras de material permeable al oxígeno. Suelen ser de uso diurno. Representan una minoría de casos de infección. Tienen menor riesgo de queratitis microbiana que las blandas diarias.
- Lentes de ortoqueratología (orto-k): Son lentes RGP especiales usadas durante la noche. Aunque poco frecuentes, se han asociado a queratitis graves. Un buen ajuste y estricta higiene son fundamentales en orto-k para minimizar riesgos.
- Lentes cosméticas o de fantasía: Lentes de contacto de color o diseño. Si se adquieren sin receta ni supervisión profesional, su calidad y ajuste pueden ser deficientes. Estas lentes están implicadas en ~3% de las infecciones reportadas. La Academia Americana de Oftalmología advierte que pueden provocar heridas e infecciones graves.
Tabla 1: Tipos de lentes de contacto y riesgo de queratitis infecciosa
| Tipo de lente (uso típico) | Porcentaje de casos de infección reportados (FDA 2005–2015) | Incidencia aproximada de queratitis (casos por 10,000 usuarios-año) |
|---|---|---|
| Lente blanda hidrogel (uso diario, reusable) | 57.2% | ~3–4 (hasta 10 en algunos estudios) |
| Lente blanda hidrogel (uso extendido/nocturno) | 35.4% | ~20 (riesgo más alto) |
| Lente blanda desechable diaria | 3.3% | ~2 (riesgo más bajo) |
| Lente rígida gas permeable (RGP) | 4.0% | ~1–2 (bajo riesgo) |
| Lente de ortoqueratología (uso nocturno) | (no discriminado) | ~5–10 (intermedio) |
| Lente cosmética/fantasía (sin prescripción) | 3.1% | N/D (riesgo elevado por mala higiene) |
Nota: El riesgo de queratitis varía según el uso de las lentillas. Las lentes de uso nocturno tienen un mayor riesgo de infección. Por otro lado, las lentes desechables diarias tienen la menor tasa de infección.
Tipos de infecciones más frecuentes
El uso de lentillas puede causar varias infecciones oculares. Estas afectan principalmente la córnea y la conjuntiva. Las infecciones más comunes incluyen:
- Queratitis bacteriana: Es la infección más común en usuarios de lentes. Ocurre cuando bacterias invaden la córnea, causando una úlcera. Esto puede ser muy doloroso y hacer que el ojo se vea rojo y secrete un líquido amarillento.
Pseudomonas aeruginosa es un patógeno común en usuarios de lentes blandas. Puede causar una queratitis fulminante en 24-48 horas. Otras bacterias como Staphylococcus o Serratia también pueden causar queratitis, aunque a veces de manera más lenta. Si no se trata pronto, puede causar cicatrices y pérdida de visión.
- Queratitis fúngica: Es menos común que la bacteriana, pero puede ocurrir en climas cálidos y húmedos. También puede suceder si la lente o el estuche se contaminan con hongos. Un caso famoso fue un brote mundial en 2005–2006 causado por Fusarium.
La queratitis fúngica comienza de manera insidiosa. Se caracteriza por infiltrados blancos/grisáceos y síntomas que empeoran con el tiempo. Es difícil de tratar y a menudo requiere terapias prolongadas.
- Queratitis por Acanthamoeba (queratitis amebiana): Es una infección grave causada por amebas libres del género Acanthamoeba. Aunque es rara, es muy temida. Hasta un 85–90% de los casos ocurren en usuarios de lentes de contacto.
Suele relacionarse con la exposición de las lentillas a agua no estéril. Esto puede incluir nadar o lavar lentes con agua del grifo. Esta queratitis causa un dolor intenso, fotofobia y, en fases avanzadas, un infiltrado en anillo característico en la córnea. Es resistente al tratamiento y puede requerir meses de terapia; sin un diagnóstico temprano, el riesgo de daño visual permanente es alto.
- Queratitis viral: La principal queratitis viral en adultos es la causada por el virus herpes simplex (VHS). El VHS generalmente se reactiva por otros factores, pero el microtrauma por lentillas puede facilitar infecciones herpéticas corneales en personas predispuestas. La queratitis herpética típicamente muestra una úlcera corneal dendrítica (ramificada) y causa dolor, lagrimeo y visión borrosa.
El uso de lentes durante un episodio de herpes ocular puede agravar la infección y está contraindicado. Otros virus, como adenovirus, ocasionan principalmente conjuntivitis virales. Las lentillas pueden propagar una conjuntivitis viral si el usuario las manipula con manos contaminadas, pero el virus no “come” la córnea como las bacterias/amebas.
- Conjuntivitis asociada a lentes: Las lentes de contacto pueden causar conjuntivitis bacterianas si se contaminan. Esto se ve con ojo rojo, secreción y ardor. También se siente como si tuviera arenilla.
El uso prolongado puede llevar a conjuntivitis papilar gigante. Esta es una inflamación alérgica, no una infección. Si tienes síntomas, detén el uso de las lentillas hasta que desaparezcan.
Patógenos comunes en las infecciones por lentillas
Variedad de microorganismos pueden causar infecciones oculares en quienes usan lentillas. Los más comunes son:
- Pseudomonas aeruginosa: Es una bacteria gramnegativa que se encuentra en el agua y en lugares húmedos. Es muy común en queratitis de usuarios de lentes. Causa úlceras corneales grandes y necrosis del estroma, con secreción verde-amarillenta y un hipopión.
La bacteria se adhiere a las lentes y forma biopelículas en estuches. Si no se limpian bien, puede perforar la córnea en pocos días.
- Acanthamoeba spp.: Es un protozoo que vive en aguas naturales, tuberías y tierra. Es poco común pero muy grave. Causa queratitis amebiana, especialmente en usuarios de lentillas que usan agua no estéril.
Las formas quísticas de Acanthamoeba son difíciles de eliminar. Provoca dolor severo y puede invadir los nervios corneales. El tratamiento es especializado y el pronóstico visual es reservado si no se detecta a tiempo.
- Fusarium spp.: Es un hongo que causa queratitis fúngica, especialmente en climas cálidos. Vive en suelo, plantas y agua. Puede contaminar soluciones o estuches de lentillas.
El brote de 2005–06 fue causado por Fusarium. La queratitis por Fusarium es difícil de tratar. Los tratamientos suelen ser con natamicina tópica.
- Staphylococcus aureus y S. epidermidis: Son bacterias grampositivas que viven en la piel humana. S. aureus puede causar queratitis en usuarios de lentes. Suelen causar úlceras pequeñas con bordes bien definidos.
S. epidermidis causa infecciones más leves. Pero cepas virulentas pueden causar úlceras severas. Los estafilococos también causan conjuntivitis asociada a lentes.
- Serratia marcescens: Es una bacteria gramnegativa que puede causar queratitis por lentillas. Serratia se desarrolla mejor en lugares húmedos. En un estudio, fue el patógeno más común en casos de queratitis, incluso más que Pseudomonas.
Produce úlceras similares a las de Pseudomonas, pero es un poco menos agresiva.
- Virus herpes (VHS): El herpes simplex tipo 1 causa queratitis herpética recurrente. Aunque no es directamente causado por las lentillas, su uso puede empeorar la infección. Los que tienen antecedentes de herpes deben tener cuidado.
El herpes puede dejar cicatrices en la córnea y afectar la visión. Adenovirus también puede afectar la córnea, pero su relación con las lentillas es indirecta.
Nota: Otros patógenos menos comunes son Achromobacter, Citrobacter, Streptococcus pneumoniae, y protozoos raros. No se debe confundir una úlcera en un usuario de lentes con “infección por parásitos” sin confirmación. Pero siempre se debe pensar en Acanthamoeba en casos difíciles, especialmente si hay contacto con agua.
Factores de riesgo principales
Estudios muestran que casi todos los que usan lentillas cometen errores de higiene. Estos errores aumentan el riesgo de infección. Los principales factores de riesgo incluyen:
- Mala higiene de manos y manipulación: No lavarse bien las manos antes de tocar las lentes es un error común. También es malo usar toallas sucias para secarlas. Al manipular las lentillas con las uñas sucias, se introduce microbios al ojo.
- Limpieza y desinfección inadecuadas: No usar solución desinfectante fresca diariamente es un riesgo. Reutilizar la solución vieja o usar soluciones caseras también es peligroso. Estas prácticas permiten que bacterias y amebas se acumulen en las lentillas y estuches.
- Uso prolongado y dormir con las lentes: Dormir con lentes no diseñadas para ello es muy peligroso. Dormir con lentillas aumenta el riesgo de queratitis microbiana entre 6 y 8 veces. Un tercio de los usuarios admite dormir con sus lentes puestas.
Esto impide la oxigenación corneal y debilita la superficie ocular. Además, aumenta el riesgo de infecciones graves. En España, se encontró mayor incidencia de secuelas graves en quienes dormían con las lentillas.
- Exposición de lentes al agua: El contacto de las lentes con agua eleva mucho el riesgo. Esto es especialmente peligroso para la queratitis por Acanthamoeba. Nadar o ducharse con lentillas es un factor significativo en infecciones corneales.
En verano, cuando aumentan las actividades acuáticas, se observa un pico de infecciones. Acanthamoeba puede adherirse a la lente o al estuche tras un contacto con agua. Por lo tanto, nunca se debe enjuagar ni almacenar las lentes en agua corriente ni en saliva.
- Sobreuso y reemplazo tardío de lentes: Usar las lentillas más allá de su periodo recomendado es un error. Esto incrementa la probabilidad de depósitos y microfisuras en la lente. Muchos usuarios extienden el uso más allá de lo aconsejado por ahorro o descuido.
- Uso de lentes sin prescripción ni control profesional: Comprar lentes de contacto en lugares no autorizados es muy peligroso. La FDA reporta que 1.5% de los casos involucran lentes compradas sin receta. Estas pueden causar lesiones y los usuarios ignoran las medidas de cuidado.
Las autoridades sanitarias han alertado sobre las lentes “piratas”. Pueden causar úlceras infecciosas que dejen cicatrices permanentes.
- Otros factores: No ir a controles oftalmológicos periódicos puede retrasar la detección de problemas. Usar lentes con ojos rojos o dolor es un error. También, antecedentes de traumatismos oculares previos aumentan el riesgo.
En menores, la falta de supervisión puede llevar a comportamientos de riesgo. El uso de lentes de contacto es el principal factor de riesgo para queratitis infecciosa. Por mucho que se sigan las normas, usar lentes de contacto siempre implica un riesgo mayor de infección.
Signos y síntomas típicos
Las infecciones oculares por lente de contacto suelen ser agudas y llamativas. Los síntomas principales incluyen: dolor ocular intenso, enrojecimiento conjuntival marcado, visión borrosa o disminuida, fotofobia y lagrimeo constante.
Los pacientes sienten una sensación de cuerpo extraño o “arenilla” en el ojo. Si es una queratitis, se observa una mancha blanquecina en la córnea y secreción mucosa o purulenta. También puede haber edema palpebral e incluso espasmo de los párpados por el dolor.
En casos graves, como queratitis bacterianas agresivas, se forma un hipopión (nivel de pus visible como un líquido amarillo en la parte inferior del iris).
Cada tipo de infección muestra síntomas diferentes. En la queratitis por Acanthamoeba, el dolor es muy fuerte, incluso cuando la úlcera es pequeña. Además, se pueden ver infiltrados perineurales y un infiltrado en anillo en etapas avanzadas.
La queratitis herpética se caracteriza por una lesión dendrítica en la córnea. Esta úlcera tiene forma ramificada y se ve bien con tinción de fluoresceína. Por otro lado, las conjuntivitis asociadas a lentillas suelen causar enrojecimiento y secreciones. Estos síntomas son leves a moderados, sin dolor intenso ni visión borrosa.
Si un usuario de lentes nota estos síntomas, debe retirar inmediatamente las lentillas. Es crucial buscar ayuda oftalmológica urgente para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Diagnóstico clínico y microbiológico
El diagnóstico de una infección ocular por lentes de contacto se hace de dos maneras. Primero, se hace un examen especializado. Luego, se realizan estudios de laboratorio para saber qué causa la infección.
- Examen clínico (biomicroscopía): Un oftalmólogo usa una lámpara especial para mirar la córnea. Busca úlceras o lesiones. También mira la conjuntiva y los párpados.
Se usa una tintura verde llamada fluoresceína sódica. Esta muestra las áreas dañadas en la córnea. Así, se puede ver cuánto daño hay.
- Historial y sospecha clínica: El médico pregunta sobre el uso de las lentes y la higiene. También busca eventos recientes que puedan haber causado la infección. Algunos síntomas pueden indicar qué patógeno es, pero no siempre.
Por eso, se hacen pruebas microbiológicas. Esto es especialmente importante en casos graves.
- Toma de muestras (raspado corneal): Si hay una úlcera grande, se toma una muestra de tejido corneal. Se usa una espátula estéril para esto. La muestra se extiende en portas para tinciones y se inocula en medios de cultivo.
El objetivo es identificar el patógeno y saber qué medicamentos es sensible. Esto ayuda a tratar la infección adecuadamente.
- Otros métodos diagnósticos: Para detectar Acanthamoeba, se usa la microscopía confocal corneal in vivo. Este método no invasivo muestra los quistes brillantes de Acanthamoeba en el estroma corneal. La PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en muestras corneales es útil para virus y Acanthamoeba. Es más sensible que el cultivo.
Si se sospecha herpes, se toma muestra para detección viral o cultivos celulares. Es crucial medir la agudeza visual inicial para evaluar el impacto y seguimiento.
- Diagnóstico diferencial: Es importante descartar otras causas de ojo rojo en usuarios de lentes. Esto incluye úlceras estériles, queratitis por exposición, y abrasiones corneales simples. Sin embargo, ante la duda, se asume infección hasta probar lo contrario, debido al riesgo que implica.
El diagnóstico definitivo se logra combinando hallazgos clínicos con resultados de laboratorio. En casos leves de queratitis periférica, algunos profesionales pueden iniciar tratamiento antibiótico empírico sin cultivo. Pero en infecciones centrales, grandes o no respondiendo al tratamiento inicial, el cultivo es obligatorio para guiar la terapia.
Tratamientos según el tipo de patógeno
El tratamiento de las infecciones oculares por lentillas debe iniciarse lo antes posible. Las recomendaciones varían según el tipo de patógeno:
- Queratitis bacteriana: El tratamiento principal es usar antibióticos tópicos en forma de colirio. Para infecciones leves a moderadas, se recomienda un antibiótico de amplio espectro como la moxifloxacino. Se aplica cada 1-2 horas al principio.
En casos más graves, se utilizan antibióticos fortificados. Estos incluyen vancomicina y tobramicina o ceftazidima, preparados en farmacias especializadas. Se aplican cada 30-60 minutos. A veces, se da antibiótico oral o intravenoso según la gravedad. No se usan corticoesteroides al inicio, a menos que el especialista lo indique. Así se evita empeorar la infección.
Con el tratamiento adecuado, muchas queratitis bacterianas se curan en 1-2 semanas. Esto puede dejar cicatrices o no.
- Queratitis fúngica: Las infecciones por hongos necesitan antimicóticos tópicos fuertes. El colirio de natamicina al 5% es el tratamiento inicial para hongos como Fusarium. Se aplica cada hora al principio.
Para hongos como Candida, se usan colirios de anfotericina B o voriconazol. Estos se preparan extemporáneamente. A menudo, se combina con antifúngicos orales para asegurar los niveles necesarios. El tratamiento antifúngico dura varias semanas y requiere vigilancia constante.
Los corticoides están contraindicados durante la fase activa porque empeoran el pronóstico. Si no hay mejoría o hay riesgo de perforación corneal, puede ser necesario un trasplante de córnea de urgencia.
- Queratitis viral (herpética): Se tratan con fármacos antivirales. Para la queratitis por herpes simplex, el tratamiento estándar es aciclovir tópico (pomada al 3%) 5 veces al día. También se usa ganciclovir gel al 0.15% 5 veces al día. A veces, se añade aciclovir oral (400–800 mg cinco veces al día) si hay afectación estromal profunda. Estos medicamentos frenan la multiplicación del virus. En queratitis herpéticas epiteliales no se deben usar esteroides. Sin embargo, en queratitis estromales (inmunológicas) a veces se usan esteroides junto con antivirales bajo estrecho control. Otras queratitis virales (p.ej. por varicela zoster) también se tratan con aciclovir oral y colirios cicloplejos para aliviar el dolor. Las conjuntivitis virales (adenovirus) no tienen antivirales efectivos; se manejan con medidas de soporte (lágrimas artificiales frías, higiene) y antibióticos profilácticos si hay lente expuesta. Lo principal es retirar la lente hasta curación para no contagiar el ojo contralor.
- Queratitis por Acanthamoeba: Es muy difícil de tratar. Se usa una combinación de fármacos antiparasitarios tópicos en dosis frecuentes. Los más comunes son las biguanidas (digluconato de clorhexidina 0,02% o PHMB 0,02%) y las diamidinas como propamidina (Brolene© al 0,1%) o hexamidina. Se instalan cada hora inicialmente, incluso por la noche. Con el tiempo, la frecuencia se reduce pero el tratamiento se prolonga por semanas a meses, debido a la resistencia de los quistes amebianos. A veces se agregan medicamentos suplementarios como voriconazol (tópico u oral) o miltefosina oral, que han mostrado cierta actividad anti-ameba. El manejo del dolor con ciclopléjicos (ej. atropina) y analgésicos fuertes es crucial, ya que el dolor puede ser muy intenso. Lamentablemente, algunas infecciones por Acanthamoeba no responden completamente a ningún fármaco y progresan; en esos casos se recurre a trasplante de córnea ya sea para eliminar el foco infeccioso o para recuperar algo de visión si la córnea quedó opaca. Incluso después de un trasplante, la ameba puede recrudecer si quedan quistes viables, por lo que se mantiene terapia medicamentosa profiláctica durante meses.
- Conjuntivitis bacteriana asociada a lentes: Se indican antibióticos tópicos de amplio espectro en gotas (como tobramicina, ciprofloxacina o cloranfenicol) 4–6 veces al día por ~7 días. Es fundamental suspender el uso de lentes hasta al menos 24–48 horas después de resolver la infección. La mayoría de conjuntivitis responden bien sin complicaciones. En conjuntivitis virales, el tratamiento es básicamente retirar lentes y soporte sintomático; no se usan antibióticos ni antivirales (excepto profilaxis antibiótica si hay riesgo de sobreinfección bacteriana).
En todos los casos, se insiste al paciente en no volver a usar la misma lente de contacto una vez iniciada la infección. Esto es para evitar que la infección se repita. Si la infección fue por una lente desechable, se desecha de inmediato. Si fue por una lente rígida, se esteriliza rigurosamente antes de reutilizarla tras la curación. Muchos profesionales recomiendan directamente reemplazarla por una nueva.
Además del tratamiento etiológico, se toman medidas de apoyo. Se usan colirios cicloplejicos, como la atropina, para aliviar el dolor y prevenir sinequias si hay uveítis. Se aplican compresas frías en el ojo cerrado para mayor confort. También se recomienda analgesia sistémica si es necesario y evitar parches oculares.
Se programan controles frecuentes, especialmente al inicio, para asegurar que la infección esté respondiendo. Se ajusta el tratamiento según los resultados de cultivos o la evolución clínica. En casos graves, puede ser necesario hospitalizar al paciente para administrar las gotas cada hora durante la noche y monitorear estrictamente.
Prevención y medidas de higiene
La mayoría de las infecciones por lentes de contacto son prevenibles con buenos hábitos de higiene y uso. Organizaciones como la CDC, la FDA, la OMS y sociedades oftalmológicas han dado recomendaciones claras para reducir los riesgos. A continuación, se presentan las principales medidas de prevención y buenas prácticas para quienes usan lentillas:
- Higiene de manos: Es crucial lavarse bien las manos con jabón y agua antes de tocar las lentes. Debe frotar todas las áreas de las manos por al menos 20 segundos. Luego, enjuaga y sécalas con una toalla limpia y sin pelusas. Muchas veces, las personas no se lavan las manos correctamente, lo que aumenta el riesgo de infección.
- No dormir con las lentes (a menos que esté indicado): A menos que el oftalmólogo lo permita, es mejor retirar las lentillas antes de dormir. Dormir con ellas puede aumentar el riesgo de infección hasta 6-8 veces. Es mejor usar anteojos por la noche. Si se queda dormido con las lentes, debe quitárselas al despertar y vigilar síntomas de alarma.
- Mantener las lentes lejos del agua: Nunca exponer las lentillas al agua de ningún tipo. Esto incluye no nadar con ellas ni usarlas en el jacuzzi. El agua puede contener amebas y bacterias. Si se mojan, descártelas o desinfectarlas inmediatamente. No enjuague las lentes con agua de grifo ni las humedezca con saliva.
- Limpieza y desinfección adecuadas: Es importante seguir las indicaciones del profesional y usar soluciones aprobadas para limpieza de lentes de contacto. Nunca use agua ni suero fisiológico casero para almacenar las lentes. Para lentes blandas, el CDC recomienda el método de “frotar y enjuagar”. Después, deje las lentes en solución desinfectante fresca el tiempo indicado. No reutilice ni “rellene” la solución del estuche: siempre deseche la solución usada y ponga nueva cada día.
- Cuidado del estuche porta-lentes: El estuche puede ser una fuente de contaminación. Es importante limpiar y desinfectar regularmente. Al retirar las lentes, vacía la solución vieja y enjuaga con desinfectante.
Luego, frota el interior con los dedos limpios. Seca al aire libre, colocando el estuche boca abajo sobre un paño limpio. Reemplaza el estuche cada 3 meses para evitar biopelículas.
No uses agua caliente ni el microondas para esterilizar, ya que esto puede dañar el estuche. La mejor manera de esterilizar es reemplazarlo con frecuencia.
- Uso correcto y reemplazo de las lentes: Respetar las indicaciones sobre cuántas horas al día usar las lentes. Por ejemplo, si son mensuales, debes desecharlas después de 30 días, aunque parezcan limpias.
Usar las lentillas más allá del tiempo recomendado aumenta el riesgo de infección. Es bueno dar descanso a los ojos, alternando entre lentillas y gafas. No uses las lentillas cuando estés enfermo.
Si tu ojo está rojo o irritado, no uses las lentillas hasta que hayas sido evaluado.
- Lentes cosméticas y de disfraces: Usa únicamente lentes de contacto cosméticas con receta y ajuste profesional. Aplica las mismas normas de higiene que a las lentes correctivas. No compartas las lentes de contacto con nadie, ni siquiera por pocas horas.
Las lentes de color deben limpiarse y desinfectarse igual que las lentes médicas. No las consideres juguetes ni accesorios inocuos.
- Educación y supervisión en usuarios jóvenes: Es crucial la educación desde el inicio y la supervisión en niños y adolescentes. Deben demostrar responsabilidad en el manejo de las lentillas. Se recomienda lentes de reemplazo diario para los más jóvenes.
Las sociedades oftalmológicas enfatizan la importancia de inculcar buenos hábitos desde temprana edad. Un médico oftalmólogo debe evaluar al candidato pediátrico antes de la adaptación y dar seguimiento regular.
- Signos de alarma y consultas periódicas: Todos los que usan lentes deben ir al oftalmólogo al menos una vez al año. Esto es importante para comprobar la salud de los ojos y la correcta graduación. También ayuda a evitar el uso incorrecto de las lentes.
Si sientes ojo rojo, dolor, secreción, disminución visual o cualquier otro síntoma extraño, retíralas de inmediato. Es crucial ir al especialista sin demorar. No trates de seguir usando las lentes si te duelen o si tienes molestias. Es mejor actuar rápido para evitar problemas mayores.
Si usas las lentes correctamente y sigues las recomendaciones, estarás seguro. Se cree que si todos siguen estas pautas, las infecciones disminuirían mucho. Esto incluye lavar las manos antes de usarlas, no usar agua de la ducha, no dormir con ellas y seguir las instrucciones de desinfección.
Estadísticas de prevalencia y gravedad
Las infecciones oculares relacionadas a lentes de contacto son poco comunes. Pero su impacto es grande porque muchos usan lentillas. Aquí te contamos algunos datos epidemiológicos y hallazgos de estudios recientes:
- Incidencia anual: Varios estudios han calculado la incidencia de queratitis microbiana en usuarios de lentillas. En España, el estudio REGINFECOR (2020) encontró que hay aproximadamente 4 casos por cada 10,000 usuarios por año. Otros países desarrollados reportan cifras similares.
Por ejemplo, en los Países Bajos (1996) se encontró una incidencia anual de ~3.5 casos por 10,000 para usuarios de lentes blandas de uso diario. Para usuarios de lentes de uso extendido nocturno, la incidencia fue hasta 20 casos por 10,000. Esto muestra que el riesgo aumenta con el uso nocturno. Para lentes rígidas, la incidencia fue mucho menor, alrededor de ~1.1/10k.
- Número de usuarios y consultas: Se estima que hay más de 140 millones de usuarios de lentes de contacto en el mundo (40+ millones solo en EE.UU.). Esto significa que aunque el riesgo absoluto de infección es bajo, el número de casos es alto debido al gran número de usuarios.
En EE.UU., se atienden cerca de 1 millón de visitas médicas anuales por keratitis u otras complicaciones de lentes. Los costos de estas visitas superaron los 175 millones de dólares en 2010. Una encuesta de la CDC en 2014 mostró que casi 1 de cada 3 usuarios (el 33%) reportó haber tenido al menos un episodio de “ojo rojo o doloroso” relacionado al uso de sus lentes que requirió consultar al médico.
- Comportamientos de riesgo prevalentes: Más del 99% de los usuarios reconocen al menos una práctica de riesgo en el cuidado de sus lentillas. Por ejemplo, en la encuesta de la CDC: el 50% admitió dormir con lentes, el 82% prolongar las lentes más de lo recomendado, y un alto porcentaje reportó exponerlas al agua o no reemplazar adecuadamente la solución. Estos datos explican por qué siguen ocurriendo infecciones prevenibles: la adherencia a las recomendaciones es baja en la vida real.
- Patógenos y perfil microbiológico: Las bacterias causan la mayoría (~50-90%) de las queratitis asociadas a lentes. Amebas y hongos son menos comunes. Un estudio en Holanda (1996) encontró Serratia (27%) y Pseudomonas (23%) como los más comunes. Staphylococcus también es frecuente (20%).
En el Reino Unido, se ha visto un aumento de casos de Acanthamoeba. Esto se debe al mal cuidado de las lentillas y a la resistencia de las amebas. Se estima que hay de 0.15 a 1.4 casos de queratitis por Acanthamoeba por millón de habitantes, pero afecta más a los usuarios de lentillas.
- Gravedad y resultados visuales: Muchas infecciones se curan, pero algunas causan daños graves. La FDA de EE.UU. dice que 1 de cada 5 casos (19.8%) de infecciones corneales por lentes resulta en daño ocular permanente. Esto puede incluir cicatrices que reducen la visión o la necesidad de un trasplante de córnea.
En Holanda, 3 pacientes (~3% de los casos) tuvieron que hacerse un trasplante corneal. Algunos quedaron con visión muy baja a pesar del tratamiento. Las infecciones por Pseudomonas y Acanthamoeba son las más graves.
- Tendencias recientes: Los lentes desechables diarios y de alta permeabilidad de oxígeno han reducido la incidencia de queratitis graves. Pero no eliminan el riesgo. Los malos hábitos siguen causando casos.
Estudios actuales buscan soluciones mejoradas para desinfectar las lentillas. También hay campañas para enseñar a los usuarios jóvenes a cuidar bien sus lentillas. A pesar de estos esfuerzos, las queratitis por lentes siguen siendo un problema.
En resumen, usar lentillas sin cuidado puede ser peligroso. Cualquiera que use lentillas está en riesgo de infección ocular. Es crucial seguir las medidas preventivas para reducir la incidencia de queratitis.
Posibles consecuencias de las infecciones
Las consecuencias de una infección ocular por lentes de contacto pueden ser desde una molestia leve hasta pérdida de visión permanente. Esto depende de la gravedad de la infección, el organismo involucrado y la rapidez del tratamiento.
- Cicatrices corneales: Una úlcera corneal infecciosa puede dejar una cicatriz al curar. Si la cicatriz es central o densa, puede causar visión borrosa o astigmatismo. Incluso cicatrices pequeñas pueden causar deslumbramiento o visión nebulosa.
Se estima que ~20% de las queratitis por lentes dejan cicatriz corneal significativa. Estas cicatrices a veces requieren lentes de contacto especiales para mejorar la visión.
- Pérdida de visión: Infecciones muy agresivas pueden destruir el tejido corneal. Esto puede reducir la visión a cuenta dedos o percepción lumínica. Pseudomonas puede licuar la córnea rápidamente si no se detiene.
Acanthamoeba puede dañar severamente la córnea y nervios, causando dolor crónico y mala visión. Un caso reportado de queratitis amebiana terminó con visión apenas de bulto tras múltiples cirugías.
Si la infección progresa a endoftalmitis, el pronóstico visual es gravísimo. Esto puede llevar a ceguera del ojo afectado.
- Perforación corneal y trasplante: Las úlceras que continúan empeorando pueden perforar la córnea. Esto expone el interior del ojo y conlleva alto riesgo de perder el globo ocular si no se repara de inmediato.
En casos graves, se debe realizar un trasplante de córnea terapéutico de urgencia (queratoplastia penetrante). Aproximadamente 2–3% de las queratitis por lentes llegan a requerir trasplante urgente.
Incluso tras un trasplante, puede persistir infección en el injerto. A veces el trasplante inicial es temporal y luego se hace otro “óptico” para mejorar la visión. El trasplante conlleva riesgos (rechazo, infecciones secundarias) y no garantiza recuperar visión normal si el resto del ojo sufrió daño.
- Recurrencias y cronificación: Algunas infecciones pueden volverse crónicas o recurrentes. Por ejemplo, la queratitis por Acanthamoeba puede necesitar tratamiento de 6-12 meses. Aun así, puede reactivarse si se interrumpe el tratamiento por quistes latentes.
El virus herpes se queda en el cuerpo para siempre. Esto significa que una persona con queratitis herpética puede tener recurrencias. El estrés corneal por lente puede desencadenarlas. Cada episodio herpético puede hacer que la cicatrización sea peor.
En el caso de infecciones bacterianas, generalmente no “reincide” el mismo germen. Pero el ojo puede volverse más vulnerable. Una córnea cicatrizada puede ulcerarse de nuevo con menor insulto. Por ejemplo, el borde de la lente puede erosionar más fácilmente una córnea sensible.
Si persisten factores de riesgo, como malos hábitos, el usuario puede adquirir otra infección nueva en el futuro. Por eso, los médicos enfatizan la educación preventiva después de una queratitis. A veces, sugieren cambiar a lentes de uso diario desechable para reducir riesgos.
- Necesidad de ayudas visuales especializadas: Cuando la córnea queda irregular por cicatrices, las gafas convencionales no funcionan bien. Muchos pacientes post-queratitis necesitan usar lentes de contacto rígidas para vaulting (sobrepasar) las cicatrices. Así logran corregir la visión.
En casos extremos, ni siquiera con lentes de contacto rígidas se alcanza visión funcional. En estos casos, se considera un trasplante corneal electivo para mejorar la visión. Otros posibles efectos son la neovascularización corneal (vasos sanguíneos que crecen en la córnea debido a la inflamación).
- Impacto en la calidad de vida: Sufrir una infección ocular dolorosa y potencialmente amenazante para la visión es estresante. Muchos pacientes describen ansiedad, depresión o estrés postraumático tras una úlcera corneal severa.
Las infecciones oculares pueden tener consecuencias económicas (consultas, tratamiento costoso, ausencias laborales). También puede haber pérdida de confianza en usar lentillas nuevamente. Algunos abandonan definitivamente las lentes tras una queratitis, mientras que otros las retoman con mayor cautela.
En la comunidad médica, cada caso de queratitis grave refuerza la importancia de educar para evitar más secuelas “de por vida”. Esto es especialmente importante en pacientes jóvenes que, de no haber usado mal sus lentillas, tendrían ojos sanos.
En resumen, las posibles consecuencias van desde ninguna secuela (si la infección fue superficial y se trató precozmente) hasta cicatrices con disminución visual. También pueden ser necesarias cirugías mayores o incluso pérdida funcional del ojo. Afortunadamente, la mayoría de infecciones tratadas a tiempo logran resolverse sin llegar a las peores complicaciones. Sin embargo, la amenaza de complicaciones devastadoras siempre está presente, por lo que es crucial prevenirlas.
Recomendaciones de entidades sanitarias (CDC, OMS y sociedades oftalmológicas)
Organismos de salud pública y sociedades profesionales han dado muchas directrices para usar lentes de contacto de forma segura. Esto se debe a la preocupación por las infecciones. A continuación, se presentan algunas recomendaciones importantes de fuentes confiables:
- Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, EE.UU.): La CDC lleva a cabo campañas educativas, como “Healthy Contact Lens Wear and Care”. Ofrecen consejos para el cuidado de las lentes. Es importante mantener las lentes lejos de agua y no dormir con ellas sin necesidad. También es crucial practicar una higiene estricta.
En su sitio web, la CDC destaca la importancia de lavar y secar las manos antes de tocar las lentes. También recomienda enjuagar las lentes con solución desinfectante cada vez. Es importante no reutilizar solución ni usar agua. Además, se sugiere reemplazar el estuche cada 3 meses.
La CDC también aconseja tener gafas de respaldo siempre a mano. Si se sienten molestias, se debe retirar las lentes inmediatamente y buscar atención médica. Después de investigar brotes de infecciones, la CDC colabora con la FDA para alertar sobre soluciones defectuosas. También promueve reportar eventos adversos relacionados con lentes al sistema MedWatch.
- Organización Mundial de la Salud (OMS): La OMS ve a las lentes de contacto como dispositivos médicos efectivos. Pero subraya la necesidad de educar al usuario para evitar problemas. En el Informe Mundial de la Visión (2019), la OMS señala que la falta de educación y seguimiento es un riesgo para la queratitis.
En la pandemia de COVID-19, la OMS y expertos recomendaron aumentar la higiene con lentes. Se sugirió a los enfermos dejar de usar lentillas y usar gafas. Esto ayudaría a reducir el tocamiento de los ojos. La OMS también estima que más de 100 millones de personas usan lentes de contacto en todo el mundo.
Insta a los sistemas de salud a incluir la educación sobre el cuidado de lentes en la atención primaria. En resumen, la OMS enfatiza la importancia del lavado de manos, la limpieza adecuada de las lentes y no usarlas en situaciones de higiene comprometida.
- Sociedades oftalmológicas y optométricas: Muchas organizaciones han dado sus opiniones. La Academia Americana de Oftalmología (AAO) alerta sobre los peligros de las lentes de contacto cosméticas sin receta. Les recuerda que solo deben ser adquiridas con receta médica. También ofrece consejos para cuidar las lentillas, como no usar agua ni dormir con ellas.
La Asociación Americana de Optometría (AOA) y otras han creado listas de “reglas de oro”. En España, la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) y la Sociedad Española de Contactología (SEC) han financiado estudios. Destacan la importancia de la educación del paciente para prevenir problemas.
Recomiendan seguir siempre las indicaciones de los profesionales. Es crucial tener supervisión médica, especialmente en niños. Es importante saber a quién acudir en caso de dudas o problemas.
- Otras iniciativas: La FDA de EE.UU. ha clasificado las lentes de contacto como dispositivos médicos. Esto implica seguir ciertas regulaciones en su venta. La FDA y la AAO hacen campañas en Halloween sobre los riesgos de lentes de disfraces.
En algunos lugares, se distribuyen infografías y se celebra el “Día del Cuidado de Lentes de Contacto”. Revistas científicas oftalmológicas recuerdan la importancia de educar a los pacientes. Por ejemplo, después del brote de Fusarium en 2006, se implementaron cambios importantes.
En resumen, las entidades sanitarias coinciden en las medidas preventivas fundamentales. Higiene de manos, desinfección adecuada, no usar agua, no dormir con lentes, respetar reemplazos y controles, y suspender el uso ante molestias. Estos hábitos pueden evitar la mayoría de las infecciones. La CDC dice: “No puede haber comodidad en las lentes de contacto sin cuidado”.
Seguir las recomendaciones de los expertos hace que las lentes de contacto sean seguras. Así, pueden seguir siendo una forma efectiva de corregir la visión sin riesgos para la salud ocular.
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