Hospital de la ceguera: Recursos

hospital de la ceguera

El objetivo de un hospital de la ceguera debe consistir en proporcionar a los pacientes una mayor independencia satisfactoria en la mejora de sus actividades.


El primer profesional que participa debe de ser el oftalmólogo y tiene que decidir mediante el conocimiento exhaustivo de su visión, cuáles son las ayudas ópticas y/o no visuales, que le pueden ayudar a desenvolverse mejor en su vida cotidiana.

Los ópticos-optometristas especializados en trabajar en hospital de la ceguera calculan los aumentos que necesita el paciente y establecen las alternativas ópticas/electrónicas. En la prescripción no solo se tiene que tener en cuenta los aumentos, sino el CV, la distancia de trabajo, la actividad… Como norma general se tendrá que modificar en la fase de entrenamiento.

El técnico de rehabilitación visual diseñará un programa junto con el paciente para que conozca sus posibilidades y sus limitaciones. Además, le enseñará el funcionamiento de las ayudas prescritas y podrá elegir las más útiles.

En algunas ocasiones, los usuarios no pueden resolver todos sus problemas con las ayudas ópticas. Entonces el técnico tiene que realizar un programa mixto para intentar mejorar esas dificultades con el adiestramiento del tacto y del oído. Incluso en algunas ocasiones, no se necesitan ninguna ayuda óptica, sino una rehabilitación del tacto y del oído. Y así aprenden una forma alternativa de realizar actividades diarias como andar por la calle, cortarse las uñas o inyectarse insulina utilizando el tacto o el oído.

Por último, en algunas ocasiones se necesita la intervención de un psicólogo para superar las depresiones asociadas a la pérdida de visión. Se recomienda que actúe antes del óptico en el hospital de la ceguera.

Y también puede participar un trabajador social para ayudar a la familia y al paciente en su nueva situación sociolaboral.
Una unidad de Baja Visión tiene que ser multidisciplinar, un solo profesional no puede dar un buen servicio y tiene que asegurar la derivación.

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¿Cuando acudir a hospital de la ceguera?

El principal síntoma es la pérdida de visión con dificultad para realizar tareas diarias como conducir, leer o ver la televisión inclusive usando gafas.

Otros síntomas que se manifiestan son:

– Los colores se vuelven con una tonalidad más oscura y parecida, incluso pueden cambiar el color.

La visión cromática se produce gracias a la existencia de células especializadas en la captación de diferentes longitudes de onda. Existen tres tipos de conos, unos sensibles al rojo, otros al verde y otros a los azules.
Según su densidad en la retina, la percepción de los colores puede variar.

En las afecciones retinianas están alterados fundamentalmente los conos, por lo que se acompañan de una modificación de los colores, sobre todo en la DMAE, Miopía Magna, Edema macular diabético, Neuropatías… y con menos frecuencia, por una lesión en la corteza occipital.

  • Aparece fotofobia.
  • Aumenta la sensibilidad a los reflejos tanto solares como artificiales.
  • Deslumbramientos.

Cuando los ojos sufren cualquier tipo de patología pueden perder su mecanismo de absorción de los rayos residuales que inciden sobre la retina, dando lugar a reflejos internos que disminuyen drásticamente el confort visual. Estos síntomas son muy frecuentes entre las patologías que afectan al epitelio pigmentario, máximo responsable de ese mecanismo.

– Disminución de la capacidad de adaptación de la retina entre ambientes luminosos y oscuros.

Ante cualquier patología, el rendimiento visual será drásticamente disminuido ya que cada vez, la retina tendrá menos células fotosensibles.
La dificultad dependerá si la patología afecta a la retina periférica dónde se encuentran los bastones – las células responsables de la visión nocturna. O a la retina central, donde se encuentran los conos responsables de la visión diurna.

– Visiones fantasmales “Síndrome de Charles Bonnet o SCB”

Aunque las sensaciones más comunes para acudir al hospital de la ceguera son:

  • Pérdida de la visión central.
  • Pérdida de lateral o periférica.
  • Ceguera nocturna.
  • Visión nublada.
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Todas dependientes de la afección patológica.

Síndrome de Charles Bonnet o SCB:

Fue descrito en 1936 por el psiquiatra De Morsier y se caracteriza por la percepción de alucinaciones complejas entre los pacientes con una visión disminuida y un estado cognitivo conservado.

Su incidencia no para de crecer en los hospitales de la ceguera debido al aumento de la esperanza de vida y sobre todo, a su conocimiento. Antes era una enfermedad desconocida para la gran mayoría de los médicos y además, los pacientes mentían sobre sus enajenaciones para evitar ser catalogados como enfermos mentales.

Hoy en día, su patogenia sigue sin ser demostrada, pero podría estar relacionada con la pérdida de células nerviosas que se produce cuando existe una patología retiniana.

Es demostrable que disminuye la actividad en la corteza occipital, provocando cambios histológicos, anatómicos y bioquímicos en las sinapsis para logar una mayor estimulación.

Hospital de la ceguera.

Sus factores desencadenantes son: fatiga, estrés y patologías oculares, aunque también se ha asociado a aislamiento social y de privación sensorial.

¿Cómo se diagnostica en un hospital de la ceguera?

Cualquier persona que presente una disminución de la función visual debe derivarse al oftalmólogo para una valoración y un tratamiento.
Si después sigue sin tener una visión aceptable, debe de derivarse al hospital de la ceguera para que le determinen que tipo de ayudas visuales necesita, así como el entrenamiento y el apoyo psicosocial.

El diagnostico sólo lo deben de realizar los oftalmólogos especializados en dicho campo.
Lo primero que deben de valorar de forma exhaustiva es:

– La enfermedad ocular y el tratamiento que le ha sido aplicado.
– Apreciar cualquier cambio en la patología por si necesita derivación a oftalmología clínica.
– Comprender las dificultades diarias a las que se enfrenta. Tanto educativas, como ocupacionales y recreativas.
– Escuchar la experiencia que ha tenido con otros profesionales y conocer si ha establecido contacto con asociaciones de Baja Visión.
– Y además, valorar su calidad de vida, así como su estabilidad emocional.

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Por eso no se debe de escatimar en preguntas para realizar una historia clínica minuciosa.

Historia clínica:

Es un documento en el que participan diferentes profesionales y donde el paciente es el verdadero protagonista.
Es privado, legal y con la mayor información posible sobre el paciente. Su único objetivo es conseguir las pruebas necesarias para lograr el diagnóstico.
En el hospital de la ceguera hay que prestar especial atención en:
– Patologías oculares:
Diagnóstico, pronóstico, AV, dificultades visuales, tratamiento médico, si ha usado ayudas…
– Nivel Sociocultural:
Conocer sus habilidades para adaptar su vida cotidiana.
– Antecedentes familiares:
El trabajador social tendrá que valorar el apoyo familiar, sus recursos y sus problemas emocionales.
– Informe psicológico:
Mostrará su capacidad para aceptar su situación y su intención de mejorar su dependencia.
– Examen optométrico:
Se especificará su estado refractivo, además de la prescripción inicial.
– Actual historial médico:
Si reciben ayuda de otros profesionales o tiene revisiones.
Aunque la historia clínica comienza desde que vemos al paciente, observando su postura, como se mueve, si está solo, si está cuidado, si presta atención…

Pruebas visuales recomendadas para el Hospital de la ceguera:

– AV utilizando optotipos específicos para lejos.
– Sensibilidad al contraste.
– AV en cerca.
– Destreza en la lectura.
– Ejecución de sus tareas diarias.
– Campimetría: Determinar el campo periférico es crucial para aventurar si el paciente va a tener problemas de orientación y movilidad. Permite un seguimiento de la progresión de la patología y es uno de los parámetros que se tienen en cuenta a la hora de establecer compensaciones tras accidentes laborales o tráfico.
– Percepción de los colores.
– Sensibilidad a los reflejos y deslumbramientos.
– La mejor refracción.
– Medición de su punto de fijación (foveal o excéntrico).