Epífora o lagrimeo: Tipos y Tratamiento

epífora

La epífora es la salida de lágrimas sobre la piel de los párpados debida a una insuficiencia del drenaje lagrimal.  Puede ser debida a una insuficiencia de la bomba lagrimal o a una obstrucción mecánica de las vías de drenaje.

Se produce por desequilibrio entre las producción y el drenaje de las lágrimas.

Se provoca un “exceso de producción” por estimulación directa o refleja de las glándulas como consecuencia de cuerpos extraños, traumatismos, gases irritantes, frío intenso, deslumbramientos, excitación psíquica (llanto) y como parte de la triada defensiva (fotofobia, blefaroespasmo y epífora) en inflamaciones del polo anterior.

En otros casos, la formación de lágrimas es normal pero se produce epífora como consecuencia de una evacuación lagrimal deficiente por obstrucción de las vías lagrimales.

Epífora o lagrimeo en niños:

Un tercio (30%) de los niños recién nacidos tienen obstruida la vía lagrimal al persistir la membrana de Hasner (resto embrionario que usualmente desaparece al nacer) en el punto en el que dicho conducto desemboca en la nariz.

Se observan epífora y secreciones amarillentas en la conjuntiva y en los bordes palpebrales. La comprensión sobre el saco lagrimal provocan el vaciado del líquido mucopurulento acumulado en el conducto.

Se trata con antibióticos así como masajes sobre el punto, canalículo y saco lagrimal. Si la obstrucción perdura, se realiza un sondaje.

La obstrucción se resuelve en la mayoría de los casos si el sondaje se realiza antes de los seis meses. Si se espera mas tiempo, los resultados son cada vez peores.

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Después de los dos años de edad es muy difícil tener éxito. No existe acuerdo sobre el tiempo ideal para llevar a cabo este sondaje.

Algunos oftalmólogos aconsejan esperar, pues muchos casos se resuelven de forma espontánea con el paso del tiempo, mientras que otros prefieren actuar en los primeros meses, cuando los resultados son mejores.

Epífora o lagrimeo en los adultos:

Las obstrucciones adquiridas de las vías lagrimales son frecuentes y están favorecidas por la falta de higiene.

Afectan más a mujeres pues suelen tener el conducto lagrimonasal mas largo y más estrecho, tienen mas descamación epitelial con los cambios hormonales, y asimismo, emplean mas veces cosméticos.

La obstrucción ocurre como causa del envejecimiento, accidentes, quemaduras, causticaciones e infecciones.

Se emplea la dacriocistografía para valorar las obstrucciones anatómicas de las vías lagrimales, y la gammagrafía para las obstrucciones funcionales.

  • Os dejo un vídeo sobre el tratamiento de la epífora en adultos:

Causas de lagrimeo:

La epífora es el rebosamiento de lágrimas en el borde palpebral; estrictamente, es un signo más que un síntoma. Puede deberse a dos mecanismos:

  • Hipersecreción secundaria a enfermedades del segmento anterior como ojo seco (lagrimeo paradójico) o inflamaciones.

En estos casos, el lagrimeo se asocia a síntomas del trastorno subyacente y suele resolverse con tratamiento médico.

  • Drenaje defectuoso por alteraciones del sistema de drenaje lagrimal, lo que a su vez puede ser causado por:
  1. Malposición (p. ej., ectropión) de los puntos lagrimales.
  2. Obstrucción en cualquier punto del sistema de drenaje, desde la región puntal hasta la válvula de Hasner.
  3. Fallo de la bomba lagrimal, que puede ser secundaria a laxitud del párpado inferior o debilidad del músculo orbicular (p. ej., parálisis facial).
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Patología en la vía lagrimal:

El síntoma fundamental de toda la patología de la vía excretora es la epífora, que es el lagrimeo debido a una obstrucción de la vía lagrimal.

Debe diferenciarse claramente del lagrimeo que no es epífora y que se debe a un exceso de lágrima o a una mala eliminación de ésta, pero con permeabilidad de la vía lagrimal.

Entre las causas de lagrimeo se encuentran: hipersecreción (blefaritis, triquiasis, patología inflamatoria o infecciosa del segmento anterior, frío, entre otras), drenaje defectuoso por malposición (ectropión, entropión, lagoftalmos, etc.) o fallo en el mecanismo de la bomba lagrimal (lagoftalmos).

La epífora es consecuencia de la obstrucción de la vía lagrimal y consiste en un lagrimeo muy frecuente que rebosa por la mejilla.

Es independiente de las condiciones de humedad y temperatura y se presenta sin irritación ocular.

Diagnóstico con Jones:

Las pruebas con colorantes solo están indicadas cuando se sospeche obstrucción parcial del sistema de drenaje.

Existe epífora, pero no hay anomalías del punto lagrimal y el paciente nota el suero en la garganta al irrigar.

La prueba primaria distingue la obstrucción parcial de las vías lagrimales y el fallo del bombeo lagrimal de la hipersecreción primaria de lágrimas.

Se instila una gota de fluoresceína al 2% en el fondo de saco conjuntival de un solo ojo.

Después de unos 5 min, se introduce un bastoncillo de algodón empapado en anestésico local debajo del cornete inferior en la desembocadura del conducto nasolagrimal.

lagrimeo
Tratamiento de la epífora.

La prueba secundaria (de irrigación) identifica el fallo de la bomba lagrimal o el sitio probable de obstrucción parcial, según la fluoresceína instilada para la prueba primaria haya entrado o no en el saco lagrimal.

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Se instila anestesia tópica y se lava la fluoresceína residual del fondo de saco conjuntival.

Tratamiento de epífora:

El tratamiento médico solo está indicado en caso de epífora aguda.

En estos casos, se debe instaurar tratamiento con calor local, antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno a dosis comprendidas entre 400 y 600 mg/6-8 h) y antibioterapia por vía oral (cloxacilina 500 mg cada 6 h durante 1 semana, o amoxicilina-ácido clavulánico 500/125 mg cada 8 h).

En caso de sospecha de celulitis orbitaria, se debe ingresar al paciente para solicitar tomografía orbitaria urgente y administrar antibioterapia sistémica i.v. (cefotaxima i.v. 1-2 g/12 h + metronidazol i.v. 7,5 mg/kg/día; en caso de alergia a la penicilina puede administrarse vancomicina i.v.).

El tratamiento quirúrgico es el tratamiento de elección cuando la epífora es insoportable para el paciente o si presenta dacriocistitis agudas o crónicas de repetición.

La técnica se denomina dacriocistorrinostomía y consiste en realizar una comunicación o fístula entre el saco lagrimal y la fosa nasal a través de una osteototomía situada entre el hueso lagrimal y la apófisis ascendente del hueso maxilar.

Existen modificaciones de la técnica como son la dacriocistorrinostomía externa y la endonasal.