Emetropía: Proceso de emetropización

Emetropía

Emetropía, es la condición oftalmológica ideal. De manera que el ojo sin hacer esfuerzo o sin ayuda de lentes, logra converger por refracción los rayos lumínicos con origen en el infinito formando foco -su círculo de menor difusión- justo sobre la retina

De esta manera el ojo transmite por el nervio óptico al cerebro una imagen nítida para una correcta visión. Etimológicamente proviene del griego, y significa vista proporcionada.

Proceso de emetropía:

Emetropización, es el proceso en el cual el desarrollo de los diferentes componentes del ojo se ajustan para alcanzar la emetropía.

El estado de refracción del ojo sufre modificaciones durante el desarrollo del individuo al igual que el sistema visual en general aunque este se encuentre relativamente maduro al nacimiento.

El proceso de emetropización se conoce, como una serie de grandes cambios que producen modificaciones en la refracción del ojo; proceso en el cual el cristalino juega un papel importante.

Emetropía
Emetropía conseguido a los 6 años.

El punto de partida de los estímulos que provocan el inicio de este mecanismo emetropizante estaría en la retina.

La imagen borrosa que se forma en al retina por el elevado poder dióptrico del ojo desencadena este mecanismo, el cual es el encargado de realizar los ajustes anatomo-fisiológicos pertinentes para dirigir la tendencia de la curva de refracción hacia la emetropía.

Desarrollo de la visión en niños:

Es conocido, que el estado de refracción del ojo sufre modificaciones durante el desarrollo del individuo al igual que el sistema visual en general: Aunque este se encuentra relativamente maduro al nacimiento.

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Pero es el primer año de vida el que representa el periodo más dinámico y critico.

Varios factores anatómicos y fisiológicos influyen en el desarrollo de la visión en el niño.

Al nacer, el eje antero-posterior del ojo del niño es de +/- 17mm para los nacidos a termino, representando un 70% del tamaño del adulto y presentando las mayores modificaciones durante los primeros 18 meses de vida (20mm al año de edad).

El cristalino al nacer cuenta con un poder dióptrico de 34.4 (+/- 2.3 D) que va decreciendo durante los seis primeros meses de vida, alcanzando un valor promedio de 28.00 D.

Y la córnea con una curvatura en el recién nacido de 51.2 (+/-1.1, D) decrece durante las primeras 8 semanas hasta 44.00 D quedando prácticamente en dimensiones equiparables a las del adulto.

¿Qué graduación tenemos al nacer?

La hipermetropía al nacer un recién nacido a término es de + 3.00 (+/- 0.50 D) y existe una tendencia del nacido prematuro a la miopía cuya magnitud será mayor, cuanto mas bajo sea el peso presentado al nacer.

Al año de vida es fisiológico encontrar hipermetropía de +1.50 (+/- 0.25 D) y un astigmatismo no mayor a 1.00 D, que disminuye con la edad hasta los tres años.

El comienzo de la edad pre-escolar se caracteriza por ser la etapa de desarrollo en la cual se presenta la incidencia más baja en ametropías, puesto que por una parte todos los mecanismos de interacción de los diferentes dióptrios oculares han actuado en busca de la emetropización y por otra, los posibles factores productores de ametropías en el sujeto adulto no se han puesto en marcha todavía.

Después de los seis años la curva de variación en los individuos emétropes es de tan solo 0.07 D de modo que lo observado en refracción a los seis años es muy sugestivo del estado final del error refractivo del paciente, sin olvidar que hacia la pubertad ocurren cambios que en algunos pacientes resultan de orden relevante y que modifican en forma considerable sus necesidades ópticas.

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En resumen, entre los 5 y los 13 años en el 75 % de los casos las modificaciones son menores de 0.50 Dt y solo en un 5% sobrepasan valores de cambio superiores a 1.00 D.

Explicación visual de la emetropía o visión normal:

¿Cuál es la graduación según la edad?

Saber cómo varía el estado refractivo de una población en cada una de las etapas de la vida ha sido la finalidad de numerosos estudios.

García-Lázaro evidenció que en los primeros años de vida, para edades comprendidas entre 1 y10 años, la hipermetropía presenta la mayor prevalencia, con un porcentaje del 75,43%, seguida de la miopía y de la emetropía, con 13,01 y 11,56%, respectivamente, con un valor promedio +1,35 ± 2,06D.

Este valor hipermetrópico coincide con el valor obtenido por Kemph et al en niños con una edad comprendida entre los 6 y los 8 años, siendo de +1,00 ± 2,53D, y con Zadnik et al, quienes obtuvieron un valor medio de +0,73 ± 0,87D a la edad de 6 años.

Montés-Micó et al obtuvieron un valor medio de +0,87 ± 2,69D, para pacientes entre 3 y 8 años. Valores relativos tan bajos de prevalencia de miopía respecto a la hipermetropía concuerdan con otros estudios como los realizados por Mäntyjärvi, quien obtuvo una prevalencia de un 1% en niños utilizando el mismo valor de corte para la miopía y por Blum et al, Hirsch, y Laatikainen y Erkkila, todos ellos con un porcentaje de un 2% utilizando un valor de corte de –0,50D para la miopía.

Existen diferentes estudios que coinciden con un aumento de la prevalencia de la miopía para la segunda década de la vida, correspondiente al período escolar.

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Valores de prevalencia de la miopía que oscilan entre el 22 y el 23% o incluso que alcanzan un 36,56% (p<0,001) con un valor refractivo promedio de +0,26 ± 1,86D5.

La reducción de los valores hacia la miopía coincide con otros estudios como el realizado por Zadnik et al, en el que se confirmó un cambio desde +0,73 ± 0,87D, a la edad de 6 años, a +0,30 ± 1,34D a los 11 años, similar al hallado por Morgan a la edad de 13 años.

¿Y en los adultos?

Para jóvenes adultos, con edades comprendidas entre 21 y 30 años, parece claro que se produce un aumento de la prevalencia de la miopía.

Porcentajes del 47,61% en prevalencia miópica frente al 33,44% de hipermetrópica concuerdan con otros estudios, por lo que se podría relacionar el aumento de la prevalencia de la miopía y la exposición a demandas educacionales, en las que la cantidad de tiempo utilizado para la lectura o el trabajo de cerca es considerable7.

García-Lázaro encontró a partir de aquí que la tendencia se volvía a invertir. Los tres estados refractivos alcanzan valores más parejos entre sí, siendo prácticamente iguales entre miopía e hipermetropía, 37,29 y 36,07%, respectivamente, y la emetropía, ligeramente inferior, con un 26,64%.

Este dato muestra el origen de un nuevo ciclo en la prevalencia refractiva a lo largo de los años que se ve refrendada en la etapa entre los 41 y los 50 años, cuando se produce una disminución muy significativa de la miopía (18,85%), la emetropía alcanza su máximo (34,81%) y la hipermetropía repunta (46,34%).