Cordón de Brock: qué es, para qué sirve y cómo usarlo en terapia visual
hace 10 meses · Actualizado hace 2 días

Actualizado el 22 julio, 2026
El cordón de Brock es una de las herramientas más versátiles y eficaces de la terapia visual optométrica. Su simplicidad —una cuerda blanca de unos 3 metros con varias bolas de colores deslizables— esconde un instrumento muy potente para diagnosticar y tratar una amplia gama de problemas de la visión binocular.
Fundamento: el fenómeno de Brock
Cuando se fija una cuenta del cordón, esa cuenta se ve simple. Las cuentas más cercanas al observador parecen situarse en una "X" cuyas dos imágenes, una de cada ojo, se cruzan delante de la cuenta fijada; las más lejanas forman una "X" cruzada por detrás. Este fenómeno de diplopia fisiológica es la manifestación normal de la visión binocular: los objetos fuera del plano de fijación se ven dobles porque caen en puntos retinianos no correspondientes.
Si el paciente no ve las "X" y percibe el cordón como una sola línea recta, está suprimiendo uno de los ojos. Esa retroalimentación inmediata es lo que convierte al cordón en un instrumento diagnóstico y terapéutico a la vez.
Para qué sirve
- Terapia antisupresión: ayuda al paciente a ser consciente de la diplopia fisiológica, es decir, a percibir con ambos ojos simultáneamente.
- Mejora de la precisión en la fijación: entrena la capacidad de apuntar con precisión ambos ojos sobre un objeto, corrigiendo desviaciones como exoforias o endoforias.
- Tratamiento de la insuficiencia de convergencia: es una herramienta clave para normalizar el punto próximo de convergencia (PPC) y desarrollar la convergencia voluntaria.
- Entrenamiento de la flexibilidad de vergencia: mejora la habilidad de cambiar el enfoque de manera rápida y precisa entre objetos a distintas distancias.
- Integración de habilidades: facilita la coordinación entre los movimientos oculares y el sistema de vergencia.
Ejercicios clave con el cordón de Brock
El procedimiento general consiste en sujetar un extremo de la cuerda en la punta de la nariz del paciente mientras el otro extremo se fija a un punto distante, como el pomo de una puerta.
1. Reconocimiento de la diplopia fisiológica
El objetivo inicial es que el paciente, al fijar la mirada en una de las bolas, perciba dos cuerdas que forman una "X" cuyo punto de cruce está exactamente en la bola observada. Las otras bolas deben verse dobles. Si el paciente solo ve una cuerda, es signo de supresión ocular, que puede trabajarse con parpadeos rápidos o gafas rojo-verde.
2. Precisión en la fijación binocular
El paciente debe identificar dónde se cruzan las cuerdas en relación con la bola que está mirando:
- Cruce por detrás de la bola: indica exoforia o insuficiencia de convergencia.
- Cruce por delante de la bola: indica endoforia o exceso de convergencia.
El terapeuta enseña al paciente a "tirar" o "relajar" sus ojos para lograr que el cruce se sitúe justo en el centro de la bola.
3. Normalización del PPC (acercamiento progresivo)
Se pide al paciente que siga una de las bolas mientras esta se acerca lentamente a su nariz, partiendo de unos 30-40 cm. El ejercicio se detiene cuando ve doble la bola o suprime la visión de un ojo. Repitiendo el proceso se mejora la convergencia y se acerca el PPC a valores normales.
4. Flexibilidad de vergencia (saltos)
El paciente cambia su fijación rápidamente entre las bolas situadas a diferentes distancias (cerca, intermedio, lejos). El objetivo es lograr saltos rápidos y precisos manteniendo siempre la percepción de la diplopia fisiológica. La dificultad puede aumentarse añadiendo lentes o prismas.
Cómo interpretar lo que ve el paciente
- Respuesta normal: ve dos cuerdas que se cruzan exactamente en el centro de la bola que está mirando, formando una "X" perfecta. Las otras bolas se ven dobles.
- Insuficiencia de convergencia (exoforia): el cruce de las cuerdas se produce por detrás de la bola fijada.
- Exceso de convergencia (endoforia): el cruce ocurre por delante de la bola fijada.
- Supresión del ojo izquierdo: solo ve una cuerda, la que parece provenir de su ojo derecho.
- Supresión del ojo derecho: solo ve una cuerda, la que parece originarse en su ojo izquierdo.
Indicaciones clínicas
- Insuficiencia de convergencia
- Exoforia en visión próxima
- Supresión monocular
- Recuperación post-estrabismo
- Como introducción a la terapia visual binocular
Caso práctico: el cruce por detrás de la bola
Esta respuesta indica una insuficiencia de convergencia o una postura exofórica: los ojos no están convergiendo lo suficiente para la distancia a la que se encuentra la bola. Cómo actuar, paso a paso:
Con un puntero o lápiz en la mano
Se coloca la punta del puntero tocando directamente la bola que el paciente intenta mirar y se le pide que "toque la punta del lápiz con los ojos". Esto proporciona un estímulo táctil y de localización espacial más potente, que ayuda a estimular la convergencia necesaria.
Si no funciona: ¿acercar o alejar la bola?
Alejarla. Si el paciente no converge lo suficiente para una distancia determinada, la forma de facilitar la tarea es disminuir la demanda de convergencia. Al alejar la bola, el ángulo de convergencia requerido es menor.
Ayuda con lentes y prismas
- Lentes negativas (-): estimulan la acomodación, y la convergencia acomodativa asociada ayuda a que los ojos converjan más.
- Prismas de base externa (base out): desvían la imagen hacia afuera, obligando a los ojos a girar hacia adentro para fusionar la imagen en una sola.
Ventajas del cordón de Brock
Es económico, portátil y no requiere equipamiento especial. Puede usarse tanto en consulta como en casa bajo supervisión. El paciente obtiene retroalimentación inmediata de su estado binocular, lo que lo convierte en un excelente instrumento de aprendizaje de la percepción binocular.
Preguntas frecuentes
¿Sirve para cualquier problema de visión binocular?
Es especialmente útil para la insuficiencia de convergencia, la exoforia y la supresión en visión próxima. Es menos útil para la insuficiencia de divergencia o los problemas de fusión periférica. El programa de ejercicios debe ser prescrito y supervisado por un optometrista especializado en visión binocular.
¿Con qué frecuencia deben hacerse los ejercicios?
La evidencia sobre terapia visual sugiere que los ejercicios en casa deben realizarse idealmente a diario, en sesiones de 10-15 minutos, como complemento a la terapia supervisada en consulta. La terapia en consulta semanal o bisemanal combinada con ejercicios en casa produce mejores resultados que los ejercicios en casa por sí solos.
¿Cuánto tarda en notarse mejoría?
Los primeros cambios pueden notarse en 2-4 semanas de práctica regular. Una mejoría significativa de los síntomas (reducción de cefalea, mejora de la lectura) suele requerir 8-12 semanas. Los resultados dependen de la severidad de la disfunción y de la adherencia al programa.
¿Puede usarlo cualquier persona?
Puede usarse a partir de los 5-6 años con supervisión adulta. No está indicado si hay estrabismo manifiesto constante —en ese caso se necesita terapia en consulta con instrumentos más sofisticados— ni si hay diplopia patológica activa sin diagnosticar. Siempre debe haber una valoración previa del optometrista.
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