Conjuntivitis bacteriana: Tipos

Conjuntivitis bacteriana

Conjuntivitis bacteriana se caracterizada por irritación y enrojecimiento de los ojos, descarga mucopurulenta y párpados adheridos entre sí por la mañana.


Tipos de conjuntivitis:

Todas las conjuntivitis son una  inflamación de la conjuntiva, membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y que se extiende a la parte anterior del globo ocular. Se pueden clasificar en dos grandes grupos: Infecciosa y autoinmunes.

La conjuntivitis infecciosa, a su vez, la podemos subdividir en dos grupos: Agudas y crónicas.

  • Conjuntivitis infecciosa aguda:

– Bacteriana aguda: Incubación 2-5 días, secreción purulenta o mucopurulenta, hiperemia, sensación de cuerpo extraño. Se puede tratar con antibióticos.

– Purulenta o Hiperaguda: Secreción amarillenta o amarillo-verdosa, hiperemia, quemosis, edema palpebral, adenopatía preauricular. Tratamiento urgente con antibióticos.

– Foliculares agudas: Lo más frecuente es que sean causadas por virus (y adenovirus) o clamidias. Son muy contagiosas y necesitan de un tratamiento médico adecuado según su agente causal.

– Membranosa y Pseudomembranosa: Son causadas generalmente por un “streptococo”, cursan con adenopatías preauriculares y cervicales. También son agentes causales los adenovirus, penfigoide y causticos químicos. Su tratamiento depende de dicho agente.

  • Tipos de conjuntivitis infecciosas agudas:

– Catarral crónica: Es de etiología múltiple (bacterias, parásitos, irritantes externos, factores físicos, disfunción lagrimal, defectos de la corrección óptica…). Cursan con molestias de grado variable, picor, escozor, sensación de cuerpo extraño, secreción escasa e hiperemia moderada. Tratamiento etiológico.

– Folicular crónica: Están ligadas a tres agentes, tracoma, moluscum contagiosum y acné rosácea.

  • Autoinmunes:

– Alérgica: Quemosis, papilas, secreción seromucosa. Causada por alérgenos estacionales como el polen y otros perennes como ácaros, esporas y hongos. Sus síntomas son picor, lagrimeo, fotofobia. Su tratamiento se extiende desde el menor contacto con el alérgeno a la medicación (antialérgicos, corticoides).

– Primaveral o vernal: Es de carácter recurrente y bilateral. Picor intenso, fotofobia, lagrimeo, secreción mucosa. Existen papilas gigantes y puede cursar con úlceras corneales.

Papilar gigante: se asocia al porte de lentes de contacto (sobre todo hidrofílicas), cuando existe una mala adaptación o abuso. Hay molestias y picor, el tratamiento es el cese del uso de las lentillas.

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– Blefaroconjuntivitis de contacto: Hipersensibilidad a cosmñeticos, fármacos o soluciones para las lentillas. Se caracteriza por la quemosis, edema palpebral, hiperemia y lagrimeo. Se trata con corticoides tópicos.

Flictenular: Es una respuesta inflamatoria nodular de la córnea y la conjuntiva. Se forman unas pequeñas vesículas inflamatoria que producen dolor. Su etiología es una hipersensibilidad a los antígenos bacterianos. Se trata con con corticoides tópicos.

Conjuntivitis bacteriana: Tipos

  • Catarral: Las formas agudas suelen estar provocadas por el St. Pneumoniae o H. Influenzae. Suelen tener secreción mucopurulenta y gran hiperemia.

En las subagudas la secreción es más serosa y tienen un carácter epidémico. Las crónicas cursan con sintomatología subjetiva más intensa (sensación de cuerpo extraño o escozor) y la hiperemia y secreción son pobres. Suelen acompañar a la blefaritis. Sospechar si son de repetición de lentes de contacto, obstrucción lagrimal….

  • Conjuntivitis bacteriana purulenta: Secreción espesa, papilas en tarso superior y edema palpebral intenso. Si la secreción es amarilla sospecharemos de un “coco” y si es verdosa de una P. aeruginosa.
  • Pseudomembranosa por C. diphteriae o H. influenzae.

El pronóstico es generalmente bueno, lográndose la curación total.

Conjuntivitis bacteriana: Tratamiento

– Sulfamidas o antibióticos locales: Neomicina, gentamicina, sulfas, gramicidina, polimixina B, tetraciclinas… Cada 2-3 horas y aumentando el intervalo progresivamente.

– Es importante dar baños oculares.

– Colirios de antiinflamatoris no esteroideos: Diclofenac sódico.

– Vasoconstrictores: Fenilafrina, nafazolina, etc…

No la debemos confundir con otras, ya que la conjuntivitis bacteriana debe de ser tratada en el menor tiempo posible, con los medicamento adecuados.

Conjuntivitis bacteriana en niños:

En general, es una enfermedad autolimitada, es decir de resolución espontanea.

A menudo, tratamos a nuestros pacientes de conjuntivitis bacteriana para ayudarles a minimizar sus síntomas, a prevenir el riesgo de comprometer o infectar la cornea y para disminuir la duración y potencial propagación de esta enfermedad muy contagiosa.

Pero, sabemos que podría ser concomitante con enfermedades más graves como la encefalitis o incluso la celulitis.

La conjuntivitis bacteriana esta muy enraizada en la infancia.

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Los primeros patógenos bacterianos involucrados en la conjuntivitis incluyen el Haemophilus influenza y el Streptococcus pneumoniae. Curiosamente estas dos bacterias también son los primeros patógenos encontrados en niños con celulitis.

¿Significa esto que debemos derivar el niño al pediatra? Habría que tratarle con antibiótico de amplio espectro y luego descartar una afectación sistémica.

¿Cómo descartar una afectación sistémica?:

– Tomar la temperatura del paciente para descartar la presencia de fiebre.
– Preguntar si ha padecido dolor de oído o infección de oído recientemente.
– Preguntar si ha estado enfermo recientemente.
– Comprobar si hay un brillo rojo alrededor de los ojos, ya que es la causa de una celulitis preseptal temprana (Es un proceso inflamatorio que envuelve a los tejidos por delante del septum orbitario).

Así que si nos encontramos en la consulta un niño con un brillo rojo alrededor de los ojos, dolor o infección de oído fiebre y/o malestar en general le podemos mandar al pediatra para comenzar una terapia con antibióticos sistémicos.

Es muy importante diferenciar con la conjuntivitis bacteriana.

Tratamiento:

Son cuadros autolimitados que se curan espontáneamente en un máximo de 10-15 días, sin complicaciones.

Con tratamiento antibiótico tópico (aminoglucósido, bacitracina, ácido fusídico o azitromicina) suelen mejorar en 48-72 horas, aunque el antibiótico debe mantenerse hasta completar la pauta establecida, que suele ser de 5-7 días.

Una forma especial es la conjuntivitis bacteriana hiperaguda, cuadro de aparición brusca, con abundante secreción purulenta amarillo-verdosa, quemosis e inyección conjuntival importante, tumefacción violácea y edema palpebral y, en muchos casos, infiltración y ulceración de la periferia corneal con peligro de perforación si no se trata.

Está causada habitualmente por Neisseria gonorrhoeae, y se trata de una enfermedad oculogenital por autoinoculación desde la región urogenital, por lo que es más frecuente en adultos jóvenes, sexualmente activos.

Es una urgencia médica y una infección sistémica. El tratamiento debe instaurarse de inmediato, tras tomar la muestra para cultivo, con antibioterapia tópica a dosis frecuentes, asociada con antibióticos sistémicos, en general una cefalosporina de tercera generación (ceftriaxona o cefotaxima).

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Conjuntivitis bacteriana aguda

La conjuntivitis bacteriana aguda es una enfermedad común y normalmente autolimitada causada por contacto directo con secreciones infectadas.

Las bacterias aisladas con más frecuencia son Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis.

Conjuntivitis bacteriana
Tratamiento para la conjuntivitis bacteriana aguda.

Una minoría de casos, aunque graves, se deben al germen de transmisión sexual Neisseria gonorrhoeae, que también puede invadir directamente el epitelio corneal intacto.

La conjuntivitis meningocócica (Neisseria meningitidis) es poco frecuente y afecta normalmente a niños.

Síntomas

  • Enrojecimiento, sensación de arenilla, escozor y secreción de comienzo agudo.
  • Suele ser bilateral, aunque un ojo puede verse afectado 1 o 2 días antes que el otro.
  • Los párpados a menudo están pegados al despertarse y cuesta trabajo abrirlos.
  • Puede haber síntomas generales en pacientes con conjuntivitis grave asociada a gonococos, meningococos, Chlamydia y H. influenzae. En los niños siempre hay que tener presente la posibilidad de que el cuadro progrese a sistémico.
  • Los signos son variables y dependen de la gravedad de la infección.
  • Puede haber edema y eritema palpebral en infecciones graves, sobre todo gonocócicas.
  • Congestión conjuntival, como se ha descrito anteriormente.
  • La secreción puede ser acuosa al principio, de modo similar a las conjuntivitis víricas, pero rápidamente se vuelve mucopurulenta.
  • La secreción purulenta hiperaguda puede indicar conjuntivitis gonocócica o meningocócica.
  • Son frecuentes las erosiones epiteliales punteadas de la córnea.

En la infección por gonococos o meningococos puede aparecer una ulceración corneal periférica que progrese rápidamente a perforación.

  • No suele haber adenopatías, excepto en las infecciones graves por gonococos y meningococos.
  • Normalmente no se realizan pruebas complementarias, aunque pueden estar indicadas en las siguientes situaciones:

En los casos graves, deben tomarse frotis y raspados conjuntivales de ambos ojos para tinción de Gram urgente, sobre todo para descartar infección gonocócica o meningocócica (diplococos intracelulares gramnegativos en forma de riñón).

Deben realizarse cultivos también en medios enriquecidos como agar chocolate o Thayer-Martin para N. gonorrhoeae.

Puede ser necesario solicitar una reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en casos menos graves que no respondan al tratamiento, especialmente para excluir la posibilidad de infección por clamidias o virus.