Complicaciones de las lentes de contacto: cómo prevenirlas
hace 4 semanas · Actualizado hace 2 semanas

Actualizado el 8 julio, 2026
Las lentes de contacto son seguras si se usan bien, pero un mal uso puede causar complicaciones, algunas graves. Conocerlas y seguir unas normas básicas evita la mayoría de problemas.
- Principales complicaciones
- Señales de alarma
- Cómo prevenirlas
- Complicaciones más frecuentes, en detalle
- La regla de oro: rojo, dolor o borroso
- Buenas prácticas para usar lentillas con seguridad
- Revisiones: la mejor prevención
- Quién tiene más riesgo de complicaciones
- Lentillas y ojo seco: un círculo a romper
- Cuándo descansar de las lentillas
Principales complicaciones
- Infecciones y úlceras corneales: sobre todo por dormir con ellas o mojarlas con agua.
- Hipoxia corneal y neovascularización.
- Ojo seco e intolerancia.
- Conjuntivitis papilar por depósitos.
Señales de alarma
Regla práctica: si un ojo con lentilla está rojo, doloroso o ve borroso, retira la lente y consulta. No esperes.
Cómo prevenirlas
- Lávate las manos y respeta el recambio.
- No duermas ni te duches con ellas; nunca uses agua.
- Renueva el estuche y la solución; acude a tus revisiones.
Complicaciones más frecuentes, en detalle
Conocerlas ayuda a identificarlas a tiempo:
- Queratitis infecciosa: la más grave; una infección de la córnea que puede dejar cicatriz. Se asocia sobre todo a dormir con las lentes y al contacto con agua.
- Úlcera corneal: herida abierta que requiere atención urgente.
- Conjuntivitis papilar gigante: reacción alérgica por depósitos en la lente, con picor y sensación de cuerpo extraño.
- Hipoxia y neovascularización: falta de oxígeno que, mantenida, hace crecer vasos en la córnea.
- Ojo seco e intolerancia: molestias que reducen las horas de uso cómodo.
La regla de oro: rojo, dolor o borroso
Si un ojo con lentilla está rojo, duele o ves borroso, quítate la lente de inmediato y no vuelvas a ponértela hasta que un profesional lo valore. Esta simple regla evita que un problema menor se convierta en uno serio. Ante la duda, siempre es mejor una consulta de más.
Buenas prácticas para usar lentillas con seguridad
- Lávate y sécate las manos antes de tocarlas.
- Respeta el calendario de recambio: una lente mensual no se estira “un poco más”.
- Usa siempre solución única; nunca agua ni saliva.
- No duermas ni te duches con ellas salvo prescripción específica.
- Limpia el estuche y cámbialo cada 1-3 meses.
- Descansa de las lentillas y alterna con gafas.
Revisiones: la mejor prevención
Aunque veas bien, las revisiones periódicas permiten detectar signos precoces (hipoxia, sequedad, depósitos) antes de que den la cara, y ajustar el tipo de lente o el calendario de uso. Un usuario de lentillas debería revisarse al menos una vez al año.
Quién tiene más riesgo de complicaciones
Algunas situaciones aumentan la probabilidad de problemas: dormir con las lentes (multiplica el riesgo de infección), el uso prolongado más allá de las horas recomendadas, el contacto con agua, una higiene deficiente, el tabaco (que reduce la oxigenación) y el ojo seco previo. Identificar tu perfil de riesgo ayuda a elegir el tipo de lente y el calendario más seguros para ti.
Lentillas y ojo seco: un círculo a romper
El ojo seco es una de las causas más frecuentes de abandono de las lentillas. La lente reduce la cantidad y la calidad de la lágrima, y a su vez la sequedad hace que moleste más. Se rompe este círculo con materiales adecuados, lágrimas compatibles, un buen calendario de uso y tratando la superficie ocular.
Cuándo descansar de las lentillas
Ante cualquier signo de alarma —dolor, ojo rojo que no cede, secreción, visión borrosa o mucha fotofobia— retira la lente y no la uses hasta la valoración. También conviene descansar si tienes una infección respiratoria o notas que últimamente las toleras peor.
Contenido informativo revisado por un óptico-optometrista colegiado.
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